En un alarmante informe reciente, se ha revelado que cerca del 95% de los prestadores de servicios turísticos en Santa Marta, uno de los destinos más emblemáticos del Caribe colombiano, se ven obligados a pagar extorsiones a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). Este grupo armado ha consolidado un control social y territorial que abarca gran parte de la zona, afectando gravemente el desarrollo del turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la región. El estudio, titulado 'Control total: Gobernanza criminal de las ACSN y estado actual del proceso de conversaciones', fue elaborado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y ofrece una visión detallada de la situación actual en esta región.

La ACSN ha conseguido establecerse en un corredor que se extiende desde Santa Marta hasta Palomino, pasando por puntos turísticos como el Parque Nacional Natural Tayrona. Este grupo armado se caracteriza por su arraigo en la comunidad, utilizando redes familiares y un control social que se manifiesta en la regulación de la vida diaria, especialmente en áreas rurales donde la presencia del Estado es casi nula. En estas zonas, las ACSN son vistas como el ente que regula el orden social, imponiendo normas de convivencia y castigando cualquier conducta que consideren inapropiada, lo que incluye amenazas, desplazamientos forzados e incluso asesinatos.

La FIP ha informado que la extorsión se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos del grupo, que podría estar generando entre 6.000 y 7.000 millones de pesos mensuales, equivalentes a entre 1,8 y 2,1 millones de dólares. Este dinero proviene principalmente de los hoteles, restaurantes, operadores turísticos y comerciantes que operan en la región, que se ven forzados a pagar sumas de dinero por cada turista que reciben. Además, el informe menciona que se exige el pago de 'matrículas' para la apertura de nuevos negocios, lo que representa un obstáculo considerable para el crecimiento del sector.

Las consecuencias de negarse a cumplir con estas demandas son severas. Aquellos que intentan oponerse a las extorsiones pueden enfrentar amenazas de muerte, cierres forzados de sus establecimientos o, en el peor de los casos, asesinatos. Esta situación ha generado un clima de miedo y desesperación entre los trabajadores del sector turístico, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de una industria que ha visto un crecimiento en la llegada de turistas, con un aumento del 19% en 2025 respecto al año anterior.

Además de la extorsión, las ACSN también obtienen recursos a través del narcotráfico, utilizando su control sobre las rutas que conectan el interior del país con las costas de Magdalena y La Guajira. Estas rutas son estratégicas para el tráfico de cocaína hacia mercados internacionales en Estados Unidos y Europa. Según el informe, el grupo también se beneficia del comercio ilegal de combustibles y del microtráfico, lo que le permite diversificar sus fuentes de financiación y consolidar su poder en la región.

A pesar de los intentos de diálogo durante la administración del presidente saliente Gustavo Petro, las Autodefensas Conquistadores han logrado fortalecer su dominio territorial. Este fenómeno pone de manifiesto la complejidad de la situación de seguridad en Colombia, donde los grupos armados continúan ejerciendo un control significativo sobre territorios que deberían estar bajo la protección del Estado. Los desafíos que enfrenta el gobierno entrante son enormes, ya que la necesidad de restablecer el orden y la confianza entre la población es más urgente que nunca.