El Tribunal de Apelación de Casablanca ha dictado condenas significativas a dos exlegisladores marroquíes en el marco de un caso de narcotráfico que ha captado la atención nacional e internacional. Abdenbi Bioui y Said Naciri han sido sentenciados a doce y diez años de prisión, respectivamente, por su vinculación con una extensa red de tráfico de hachís, conocida en los medios como el 'Escobar del Sáhara'. Esta decisión judicial se produce tras un proceso que se ha prolongado durante varios meses, con un total de más de ochenta sesiones de juicio en las que se han presentado múltiples testimonios y evidencias.
El caso se centra en la conexión entre Marruecos y la región del Sahel, un punto estratégico para el tráfico de drogas. Bioui, además de su carrera política, es conocido en el sector de la construcción y ha ocupado importantes cargos en la administración local, mientras que Naciri, exlíder del club de fútbol Wydad de Casablanca, ha sido una figura prominente en el ámbito deportivo y político. Ambos exdiputados pertenecen al Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que actualmente forma parte de la coalición gubernamental.
La sentencia fue anunciada tras una prolongada deliberación en la que la corte dio la oportunidad a los acusados de expresar sus últimas palabras antes de conocer el veredicto. La expectación en las afueras del tribunal fue palpable, con un número considerable de familiares y reporteros esperando el desenlace de este caso que ha puesto de relieve la problemática del narcotráfico en Marruecos y su vinculación con figuras de la política y la economía.
El proceso judicial se inició en 2024, a partir de las denuncias de Haj Ahmed Ben Brahim, un ciudadano maliense conocido como 'El Escobar del Sáhara', quien desde 2019 cumple una condena de diez años por liderar una red de narcotráfico internacional. Desde la prisión, Ben Brahim ha señalado a varias personalidades marroquíes, acusándolas de corrupción y de haber incurrido en la apropiación indebida de sus bienes, junto a supuestos lazos con actividades delictivas.
La condena a Bioui y Naciri no solo representa un hito en la lucha contra el narcotráfico en Marruecos, sino que también plantea interrogantes sobre la corrupción en el ámbito político del país. La atención mediática generada por este caso ha llevado a un escrutinio más profundo sobre las conexiones entre la política y el crimen organizado, un fenómeno que afecta a numerosas naciones en la región del Magreb.
Este caso se suma a una serie de escándalos relacionados con el narcotráfico que han sacudido a diferentes gobiernos en el mundo, evidenciando la necesidad de fortalecer las instituciones y promover una mayor transparencia en la gestión pública. A medida que se revelan más detalles sobre la red de narcotráfico, la sociedad marroquí se pregunta si estos veredictos serán suficientes para desmantelar las estructuras criminales que operan dentro y fuera de su territorio.



