A 50 años del golpe de Estado que marcó un hito trágico en la historia argentina, la Plaza de Mayo se convirtió en el escenario principal de las conmemoraciones por el Día de la Memoria. Este año, las voces de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, resonaron con fuerza, resaltando la necesidad de seguir luchando por la verdad, la memoria y la justicia en un contexto político que, según ellas, amenaza con desarticular las conquistas alcanzadas en materia de derechos humanos.
Estela de Carlotto, en un emotivo discurso, destacó que "el plan sistemático de apropiación de bebés continúa vigente", subrayando que la búsqueda de casi 300 personas, cuyos orígenes han sido ocultados, sigue siendo una prioridad para la organización que representa. Carlotto enfatizó que cada restitución de un nieto no solo simboliza una victoria personal, sino que también actúa como un recordatorio de las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado, tales como desapariciones, asesinatos y la falsificación de identidades. La activista instó al Estado argentino a mantener su compromiso con la restitución de los nietos apropiados, señalando que es un deber ineludible de la sociedad garantizar el reconocimiento de estas violaciones a los derechos humanos.
En su discurso, Carlotto también hizo hincapié en las repercusiones de la llegada de Javier Milei al poder, afirmando que desde su asunción se ha experimentado una drástica reducción de las políticas dedicadas a la memoria y la verdad. "El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto su estructura severamente intervenida, y la Comisión Nacional de los Derechos a la Identidad ha reducido su personal a la mitad", afirmó, haciendo eco de la preocupación de muchas organizaciones que luchan por los derechos humanos en el país. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre entre las familias que aún buscan a sus seres queridos, quienes esperan que el Estado respete y promueva la memoria colectiva.
Por su parte, Taty Almeida no se quedó atrás en su defensa de la memoria y la verdad. En su intervención, dirigió un mensaje claro al gobierno actual, afirmando que, a pesar de las adversidades, "no nos han vencido". Almeida, quien relató su experiencia personal en un ambiente familiar militar, destacó la necesidad de recordar las atrocidades del pasado para evitar que se repitan en el presente. Su testimonio pone de manifiesto cómo la memoria se entrelaza con la identidad y la lucha por justicia en una sociedad que aún enfrenta secuelas de la dictadura.
Almeida también cuestionó la actual situación política, señalando que hay intentos de negar la realidad de los crímenes de lesa humanidad. En un tono de indignación, destacó que el gobierno de Milei parece desestimar el sufrimiento de las víctimas y sus familias, afirmando que "tiraron por el aire a madres" y se apropiaron de bebés. Estas declaraciones resaltan la importancia de seguir visibilizando la memoria colectiva frente a las narrativas que buscan borrar o minimizar la historia reciente del país.
Finalmente, ambas líderes coincidieron en la necesidad de un compromiso renovado por parte de la sociedad y las instituciones políticas para continuar con la búsqueda de verdad y justicia. En un momento en que muchas personas se ven obligadas a enfrentar la incertidumbre económica y social, Carlotto y Almeida llaman a no olvidar el pasado y a seguir luchando por un futuro más justo. En tiempos de crisis, su mensaje se convierte en un recordatorio de que la memoria y la justicia son fundamentales para construir un país donde los derechos humanos sean inalienables y respetados por todos.



