En el marco de una creciente disputa geopolítica por el control de los recursos minerales, Estados Unidos ha dado un paso significativo al obtener la aprobación del gobierno de Groenlandia para que la empresa Critical Metals Corp. adquiera el 70% de 60° North ApS, la firma que gestiona el yacimiento de Tanbreez. Este depósito es considerado uno de los más relevantes a nivel global en la producción de tierras raras, lo que subraya la importancia de esta estrategia para reducir la dependencia de China en este sector.
Tanbreez no es un yacimiento cualquiera; se trata del mayor depósito de tierras raras pesadas (HREE) fuera de China, con características que lo diferencian notablemente de otros proyectos en el mundo occidental. Con una reserva estimada de 4.700 millones de toneladas de material portador de tierras raras, el 27% de su composición corresponde a elementos altamente demandados como disprosio, terbio e itrio. Estos metales son esenciales en la fabricación de imanes permanentes de alto rendimiento, que son utilizados en diversas aplicaciones, desde motores de vehículos eléctricos hasta sistemas militares avanzados.
La relevancia de los metales extraídos de Tanbreez no solo reside en su cantidad, sino también en su calidad. Los imanes producidos con disprosio y terbio son capaces de mantener su eficiencia a altas temperaturas, lo que los convierte en componentes indispensables para tecnologías críticas del presente y del futuro. Esto incluye no solo la industria automotriz eléctrica, sino también la generación de energía eólica, y sistemas de defensa que requieren materiales con rendimiento superior, como aviones de combate y municiones de precisión.
Además, el yacimiento de Tanbreez presenta un perfil ambiental favorable, lo que es un factor crucial en la evaluación de proyectos mineros actuales. Con niveles radiactivos bajos y una licencia de explotación vigente hasta 2050, este depósito se posiciona como una de las pocas iniciativas de su tipo que cumplen con estándares ambientales rigurosos en Groenlandia, donde existen más de 140 permisos de exploración activos.
La producción inicial del proyecto está proyectada en 85.000 toneladas de óxidos de tierras raras (REO) anuales, con la capacidad de escalar hasta 425.000 toneladas. El valor total estimado del proyecto supera los 3.000 millones de dólares, lo que refleja no solo su potencial económico, sino también su importancia estratégica. Este acuerdo llega en un momento crítico, en el que China controla aproximadamente el 85% de la capacidad global de procesamiento de tierras raras, suministrando casi el 80% de las importaciones de estos recursos a Estados Unidos.
La dependencia crítica de Estados Unidos de estos minerales ha llevado a que los controles de exportación de China se conviertan en un arma de presión sobre diversas industrias, incluyendo la defensa y la transición hacia energías más limpias. El proyecto en Groenlandia tiene como objetivo directo mitigar esta vulnerabilidad, asegurando que tanto la extracción como el procesamiento de estos recursos se realicen bajo el control occidental. Tal estrategia no solo busca aumentar la seguridad de suministro, sino también diversificar fuentes y reducir la influencia de actores adversarios en un sector tan estratégico.


