El presidente español, Pedro Sánchez, ha decidido no permitir que Estados Unidos utilice las bases militares compartidas para lanzar aviones de combate contra Irán. El canciller José Manuel Albares apoyó esta decisión, enfatizando la importancia del derecho internacional y destacando que "Europa debe abogar por la desescalada y la negociación" en el contexto actual.
Albares reafirmó el compromiso de Madrid con una postura diplomática ante la crisis iraní, señalando que la Unión Europea debe desempeñar un papel crucial en la contención del conflicto. Subrayó que un aumento en las tensiones solo fomentaría una serie de represalias difíciles de controlar y que actuar al margen de las directrices de Naciones Unidas socavaría el sistema internacional sin ofrecer soluciones efectivas al problema.
Como consecuencia de esta determinación, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha ajustado su planificación logística, retirando varios aviones cisterna KC-135 que operaban desde las bases españolas de Morón de la Frontera y Rota. La ministra de Defensa, Margarita Robles, aclaró que estas instalaciones no participarán en operaciones ofensivas y que cualquier colaboración futura se limitará a situaciones de asistencia humanitaria, informando que Washington estaba al tanto de esta postura que ha llevado al traslado de aeronaves a otras bases en Europa.



