El mercado de valores de Wall Street cerró de manera mixta el pasado lunes 2 de marzo, gracias al incremento en los sectores de energía y tecnología, que ayudaron a mitigar el efecto negativo de los recientes ataques aéreos de Estados Unidos sobre Irán. La escalada de tensiones en Medio Oriente impulsó los precios del petróleo, generando inquietudes sobre un posible desajuste en la oferta mundial.

En este marco, el índice Dow Jones de Industriales experimentó una leve caída del 0,15%, alcanzando los 48.904,78 puntos, mientras que el S&P 500 apenas subió un 0,01% hasta los 6.879,33 puntos. Por otro lado, el Nasdaq Composite mostró un crecimiento del 0,36%, finalizando en 22.748,86 puntos. Estos movimientos reflejan un mercado que intenta adaptarse a las nuevas realidades geopolíticas.

Las tensiones se intensificaron tras una serie de ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, que resultaron en numerosas bajas, incluyendo a figuras clave del régimen iraní. Ante este panorama, Irán lanzó represalias contra Israel y varios países de la región, aumentando la incertidumbre en los mercados. El presidente Donald Trump reafirmó su compromiso de continuar las operaciones hasta alcanzar los objetivos planteados, mientras que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, remarcó la necesidad de erradicar la amenaza de misiles y el desarrollo de armas nucleares. La volatilidad en los precios del petróleo podría derivar en presiones inflacionarias, un factor que los inversores deberán considerar en su estrategia a corto plazo.