El canciller de Uruguay, Mario Lubetkin, se reunirá este martes con su homólogo argentino, Pablo Quirno, en un encuentro que promete ser crucial para el futuro de la planta de hidrógeno verde ubicada en Paysandú. Esta reunión se produce en un contexto de tensiones entre ambos países, especialmente en relación con la posible relocalización de la iniciativa de HIF Global, un proyecto que ha suscitado tanto interés como controversia. La cita está programada para las 15:30 y se espera que la discusión se centre en la reubicación de la planta, que podría aliviar las preocupaciones ambientales expresadas por algunos sectores en Argentina.
El proyecto de HIF Global ha sido objeto de críticas en la provincia de Entre Ríos, donde la comunidad ha manifestado su descontento mediante protestas y movilizaciones en los últimos días. La preocupación principal radica en el presunto impacto ambiental que la instalación de la planta podría generar en la región, lo que ha llevado a legisladores locales a tomar medidas judiciales preventivas. Estos representantes, pertenecientes al partido peronista, han solicitado información sobre el proyecto a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y han instado al gobierno uruguayo a proporcionar detalles sobre la inversión y los estudios de impacto ambiental.
La delegación uruguaya que acompañará a Lubetkin en esta reunión incluye a figuras clave como la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, y el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera. Por parte argentina, Quirno estará acompañado por el subsecretario de Política Exterior, Juan Navarro, y otros funcionarios locales. Esta representación amplia refleja la importancia del tema y la necesidad de encontrar una solución que satisfaga a ambas partes, en un contexto donde las relaciones bilaterales están bajo la lupa.
El intendente Olivera ha propuesto una alternativa que podría servir como punto de conciliación: la posibilidad de reubicar la planta en un terreno industrial alejado de la ciudad de Colón, en Argentina. Esta propuesta, que busca desactivar las tensiones y permitir que el proyecto avance, ha sido bien recibida por algunos sectores, aunque aún queda por ver si será suficiente para calmar las inquietudes de la población local y las autoridades argentinas.
Por su parte, el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, ha expresado optimismo sobre el desarrollo de las negociaciones, afirmando que “hay una luz en el horizonte” y sugiriendo que el encuentro del martes podría culminar en avances significativos. La posibilidad de llegar a un acuerdo en un tema tan sensible no solo es relevante para las relaciones entre Uruguay y Argentina, sino que también tiene implicaciones para el futuro de la energía sostenible en la región, un aspecto que ambos países han comenzado a priorizar en sus agendas.
La planta de hidrógeno verde fue anunciada en junio de 2023, en un esfuerzo por diversificar la matriz energética uruguaya y atraer inversiones significativas, estimadas en aproximadamente 5.385 millones de dólares. Desde su concepción, el proyecto ha generado un debate intenso sobre la posibilidad de impulsar el desarrollo económico sin comprometer el bienestar ambiental. A medida que se acerca la reunión entre Lubetkin y Quirno, los ojos están puestos en los resultados de este diálogo y en cómo podrá impactar en la relación entre ambos países, así como en la viabilidad del proyecto en cuestión.



