La despedida de Fernando Ónega, fallecido a los 78 años, se llevó a cabo en un ambiente de profunda tristeza y emoción. Su pareja, Ángela Rodrigo, y su hijo Fernando Ónega Jr. encabezaron el cortejo fúnebre que reunió a familiares, amigos y figuras destacadas de la esfera pública española. La ceremonia tuvo lugar en la Casa de Galicia de Madrid, donde una multitud se acercó para rendir homenaje al renombrado periodista, quien dejó una huella imborrable en el ámbito de la comunicación.
Durante el homenaje, se vivieron momentos conmovedores y gestos de cariño hacia Ónega. Músicos gaiteros interpretaron piezas tradicionales gallegas en honor a sus raíces, y el féretro, rodeado de numerosas coronas de flores —incluyendo una enviada por el Rey Juan Carlos—, fue el centro de atención en un acto que evocó la significativa trayectoria del comunicador. Al finalizar la ceremonia, muchos asistentes se mostraron visiblemente afectados, reflejando la profunda pérdida que representa su partida para la sociedad.
Entre los asistentes al homenaje, se encontraban la Reina Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, así como diversas figuras políticas y comunicadores de renombre, quienes compartieron su dolor y respeto por el legado de Ónega. Su hija menor, Sonsoles, fue una de las más afectadas, acompañada de sus hijos y pareja, mientras que el traslado del ataúd fue recibido con un aplauso espontáneo que simbolizó el reconocimiento público antes del entierro, que se realizará en la más estricta intimidad familiar, conforme a los deseos de la familia.



