Las elecciones en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que comenzarán el próximo lunes son un momento crucial para el sindicato, donde se renovarán las autoridades de sus 54 seccionales en todo el país. Además, el 18 de marzo se definirá la nueva conducción nacional de uno de los gremios más importantes de Argentina, que cuenta con aproximadamente 200 mil afiliados, aunque su influencia ha disminuido desde el auge de la industria metalúrgica en los años 70.

El foco de atención está en Abel Furlán, actual secretario general de la Seccional Campana-Zárate, quien se enfrenta a una lista opositora liderada por su ex aliado, Ángel Derosso. Esta es la primera vez en tres décadas que una lista disidente se presenta en esta seccional, y Derosso espera capitalizar el descontento que sienten los trabajadores metalúrgicos. Según sus declaraciones, los afiliados enfrentan serias dificultades en áreas como salud, vivienda, educación y, sobre todo, en sus salarios, que él califica de insuficientes.

Las críticas hacia Furlán se intensifican, especialmente por su cercanía a Cristina Kirchner y La Cámpora, lo que lo aleja de las preocupaciones inmediatas de sus representados. Recientemente, se reveló un acuerdo que cede el manejo de los aportes sindicales a la empresa USEM, vinculada a la agrupación kirchnerista, lo que ha generado un clima de tensión en el sindicato. Este acuerdo, firmado en febrero de 2023, asegura a USEM una comisión del 0,5% sobre los aportes, lo que representa un ingreso significativo para la empresa durante la próxima década. La situación se complica aún más con la figura de María Soledad Calle, conocida como 'la primera dama' de la UOM, quien, pese a no tener un cargo oficial, ha sido asignada a funciones relevantes por Furlán, lo que ha desatado más críticas y denuncias judiciales por posibles irregularidades.