El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut ha tomado una decisión unánime que impacta profundamente en un caso de abuso sexual infantil. La corte invalidó una sentencia anterior que había absuelto a un hombre acusado de abusar de su hija de cinco años, y ordenó la realización de un nuevo juicio. Esta decisión se fundamenta en una evaluación crítica del proceso judicial previo, en el que los magistrados consideraron que el juez de primera instancia aplicó criterios inapropiados en la valoración del testimonio de la menor, así como en la consideración de pruebas cruciales que no fueron debidamente tenidas en cuenta.

El caso en cuestión se centra en hechos que ocurrieron entre el 5 y el 18 de febrero de 2024 en la ciudad de Esquel, donde el acusado estaba al cuidado de su hija, quien en ese momento tenía apenas cuatro años. Según la acusación, el hombre realizó tocamientos en la zona genital de la niña. Sin embargo, casi dos años después, el 29 de diciembre de 2025, el tribunal de primera instancia decidió absolverlo, decisión que ahora fue revocada por el STJ, que ha enfatizado la necesidad de un nuevo juicio para abordar adecuadamente las alegaciones de abuso.

Las fiscales que representaron al Ministerio Público, Rafaella Riccono y Cecilia Bagnato, argumentaron que la sentencia anterior estaba basada en una valoración sesgada y parcial de las pruebas, en particular del testimonio de la víctima. En su apelación, las fiscales sostuvieron que el juez no aplicó adecuadamente la perspectiva de la niñez al analizar la declaración de la menor, que fue realizada en una Cámara Gesell. De este modo, se omitieron factores esenciales como las secuelas psicológicas que se evidenciaron en la niña, así como los testimonios de otros adultos que notaron cambios preocupantes en su comportamiento tras las visitas con su padre.

La ministra Silvia Bustos, quien inició el acuerdo que fue respaldado por el resto del tribunal, subrayó la arbitrariedad de la sentencia anterior al señalar que el testimonio de una niña de cinco años fue malinterpretado al ser evaluado con parámetros propios de adultos. Esta declaración pone de relieve una preocupación fundamental: la necesidad de adaptar los métodos de evaluación del testimonio en función de la edad y el desarrollo emocional de los menores, ya que los indicadores de credibilidad que pueden ser válidos para un adulto no son aplicables a un niño de esa edad.

Los magistrados del STJ explicaron que a los cinco años es común que los niños tengan dificultades para recordar fechas, secuencias de eventos o distinguir entre episodios repetidos. Por lo tanto, las imprecisiones en su relato no deben ser interpretadas automáticamente como falta de credibilidad. Además, la ausencia de detalles periféricos en el testimonio de la menor puede reflejar limitaciones evolutivas en su capacidad de recordar y relatar eventos, no necesariamente una falta de verdad en lo que dice.

Un argumento que el juez utilizó para absolver al acusado fue la supuesta confusión de la niña al relatar un solo episodio y luego referirse a múltiples hechos. Sin embargo, el STJ refutó este razonamiento al señalar que la ampliación progresiva de un relato puede ser compatible con experiencias reales, especialmente en casos donde el niño ha vivido múltiples episodios de abuso. Esta perspectiva es esencial para garantizar que los derechos de los menores sean adecuadamente protegidos en el sistema judicial.

Este fallo del STJ no solo busca corregir un error judicial, sino que también pone de relieve la importancia de tratar los casos de abuso infantil con la seriedad y sensibilidad que merecen. La revocación de la absolución y la orden de un nuevo juicio son pasos necesarios para garantizar que se haga justicia y que la voz de la víctima sea escuchada y comprendida en su totalidad. La sociedad espera que este nuevo proceso judicial sea llevado a cabo con la debida atención a las necesidades y derechos de la menor involucrada, asegurando así un entorno más seguro para los niños.