Una jubilada de 70 años se convirtió en víctima de una estafa telefónica que la dejó en una situación económica devastadora. El engaño se produjo cuando delincuentes se hicieron pasar por agentes de policía, informándole que su hija había estado involucrada en un accidente que resultó fatal para una familiar del gobernador de Salta. En medio de la confusión y el temor, la mujer entregó un total de 2,7 millones de pesos a los estafadores antes de descubrir la verdad.

Los hechos ocurrieron en el barrio Santa Lucía, donde la jubilada recibió una llamada amenazante de una mujer que pretendía ser oficial de policía. Esta persona alegó que su hija había atropellado y matado a una mujer que tenía vínculos familiares con el gobernador, lo que generó un estado de pánico en la víctima. Para evitar que su hija fuera arrestada, la supuesta agente le exigió una suma urgente de 700 mil pesos, lo que la llevó a actuar precipitadamente.

Bajo la presión psicológica que ejercieron sobre ella, la jubilada logró reunir la cantidad requerida y entregó el dinero a un hombre que se presentó en un punto de encuentro ubicado en la intersección de avenida Costanera y diagonal 9 de Julio. Sin embargo, tras esta primera entrega, los estafadores volvieron a comunicarse con ella para exigir una suma aún mayor, argumentando que la cantidad inicial no era suficiente para resolver la situación.

En una segunda llamada, la misma mujer insistió en que la cantidad de dinero que había entregado no era suficiente, lo que llevó a la jubilada a entregar otros 2 millones de pesos. Así, los delincuentes se apropiaron de un total de 2,7 millones de pesos en dos encuentros sucesivos sin que la víctima sospechara del engaño. La situación se tornó crítica para la jubilada, quien, después de haber entregado el dinero, logró comunicarse con su hija, solo para descubrir que todo era una farsa.

La joven le confirmó que estaba bien y que no había estado involucrada en ningún accidente, lo que llevó a la jubilada a realizar la denuncia ante las autoridades correspondientes. La Policía inició una investigación para dar con los responsables de esta estafa, que ha dejado a la mujer no solo sin su dinero, sino también con un profundo sentimiento de vulnerabilidad y desconfianza.

Hasta el momento, las autoridades no han realizado detenciones en relación con este caso ni se ha informado sobre la recuperación de los fondos entregados. La situación refleja un problema creciente en el país, donde las estafas telefónicas se han vuelto cada vez más comunes, afectando a personas vulnerables, especialmente a jubilados. En un contexto donde la desinformación y el miedo pueden ser manipulados por delincuentes, es esencial que las autoridades y la sociedad trabajen en conjunto para prevenir estos engaños y proteger a los ciudadanos más expuestos.

Esta situación también destaca la importancia de la educación sobre fraudes y estafas, donde las comunidades deben estar alertas y preparadas para enfrentar intentos de engaño. Las autoridades instan a todos los ciudadanos, especialmente a los adultos mayores, a estar atentos a posibles estafas telefónicas y a verificar siempre la información antes de actuar. La colaboración entre la comunidad y las fuerzas de seguridad será clave para combatir este tipo de delitos y lograr una sociedad más segura para todos.