Mañana, el Senado de la Nación se prepara para discutir la reforma de la Ley de Glaciares, un proyecto que ha sido tratado con cautela por el Gobierno y que es crucial para sus planes económicos. A menos de 24 horas del debate, la situación se presenta tensa, ya que el oficialismo se encuentra al borde de alcanzar los votos necesarios para lograr la media sanción.
Un senador que se opone a la reforma comentó que la situación es crítica: "Un voto a favor, un voto en contra, no hay margen para errores". En este contexto, los bloques se reúnen constantemente buscando un consenso que parece esquivo. A pesar de que el bloque libertario se mantiene firme, con 21 votos, el oficialismo necesita un total de 37 para alcanzar el quórum.
Los socios del oficialismo no han mostrado una unidad clara. Actualmente, solo 4 de los 10 senadores de la UCR han manifestado su intención de apoyar el proyecto. A este grupo se sumarían algunos senadores del PRO y de otras agrupaciones, pero la incertidumbre persiste. La situación se complica con la posible negativa de Celeste Giménez, quien, a pesar de su cercanía geográfica, se alinearía con las directrices de su partido, que critican el proyecto por considerarlo perjudicial para el medio ambiente. La reforma busca modificar la protección de glaciares, lo que podría abrir la puerta a inversiones mineras, pero también plantea serias preocupaciones sobre el impacto ambiental.



