El gobierno nacional ha acelerado el proceso legislativo de la reforma laboral, logrando este viernes el dictamen necesario en el Senado. La iniciativa será debatida en el recinto el 27 de febrero, con el objetivo de convertirse en ley antes del inicio de las sesiones ordinarias el próximo 1 de marzo.

Este proyecto, que ya había recibido aprobación en Diputados con algunas modificaciones, regresa a la Cámara alta. Los cambios más significativos se centran en el capítulo relacionado con las licencias por enfermedad y accidentes, lo que generó tensiones entre los bloques aliados y llevó al oficialismo a buscar consensos para su aprobación.

La estrategia legislativa fue impulsada por la conducción del bloque libertario y autoridades de diversas comisiones, quienes convocaron una reunión para firmar el despacho con el texto ajustado. Entre las reformas propuestas se incluyen alteraciones en el sistema de convenios colectivos, modificaciones en la legislación sindical, restricciones al derecho de huelga en servicios públicos y ajustes en el régimen de indemnizaciones, además de la creación de un fondo para financiar desvinculaciones laborales y un banco de horas para reorganizar jornadas laborales sin pago adicional.