La reciente decisión judicial que afecta al PRO en Córdoba ha generado un profundo impacto en la estructura del partido y en el panorama político de la provincia. La jueza federal María Servini, conocida por su especialización en temas electorales, dictó un fallo que anula la intervención que había sido impuesta desde la sede nacional del PRO, ubicada en la calle Balcarce. Este fallo representa una derrota significativa para el expresidente Mauricio Macri, que había visto en Córdoba un bastión fundamental durante su campaña presidencial de 2015. La resolución judicial no solo reafirma la autonomía del partido a nivel provincial, sino que también pone en evidencia las tensiones internas que han surgido en los últimos años entre los dirigentes locales y la cúpula nacional del PRO.

El conflicto en Córdoba no es nuevo; se ha venido gestando a lo largo de los últimos años y ha puesto de manifiesto la lucha de poder dentro del partido. Un dirigente de peso del PRO, quien prefirió mantenerse en el anonimato, describió la situación como una "durísima derrota judicial" para la conducción nacional. La jueza Servini argumentó que no existían fundamentos suficientes para justificar la intervención del partido, lo que pone en tela de juicio las decisiones tomadas desde Buenos Aires. La magistrada enfatizó que la intervención solo debe ser utilizada en circunstancias excepcionales y que su aplicación debe ser restrictiva, siempre en consonancia con la carta orgánica del partido.

Tras este fallo, los líderes locales han comenzado a trabajar en la normalización del PRO en Córdoba. Oscar Agost Carreño, quien fue el presidente del partido en la provincia y enfrenta una clara oposición a la conducción nacional, se mostró optimista respecto al proceso. Según sus declaraciones, aunque falta completar el escrutinio definitivo y realizar los trámites correspondientes ante el juzgado, considera que el asunto está cerrado y que el nuevo liderazgo ya está en marcha. Este proceso de normalización es crucial, ya que sienta las bases para la futura estrategia electoral del PRO en Córdoba.

Durante las elecciones internas, la Junta Electoral del PRO resolvió un total de 97 reclamos presentados por la facción alineada con Macri, aunque solo admitió uno, relacionado con la oficialización de la lista que se presentó fuera del plazo estipulado. Sin embargo, la situación se torna aún más crítica para el sector pro-Macri, ya que el acta de la Junta Electoral destaca que su lista, denominada Somos PRO, no logró presentar fiscales ni boletas en ninguna de las mesas de votación, lo que refleja una falta de planificación y estrategia electoral.

El grupo que logró imponerse en las internas fue la lista Córdoba Amarilla, liderada por Oscar Tamis, exintendente de Oliva, y respaldada por Carreño y la diputada nacional Laura Rodríguez Machado, cercana a Patricia Bullrich. Este respaldo a la nueva dirección del partido indica un cambio de rumbo que podría tener repercusiones en el futuro político del PRO en Córdoba. La elección de Tamis y su equipo sugiere una alineación más fuerte con la figura de Bullrich y Rodríguez Larreta, lo que podría marcar el inicio de una nueva etapa para el partido en la provincia.

El conflicto y la resolución judicial también han puesto de relieve la necesidad de una reflexión interna dentro del PRO sobre su estructura y liderazgo. La falta de presencia en las mesas de votación y la decisión de no participar activamente en este proceso electoral por parte del sector alineado con Macri son señales de advertencia que no pueden ser ignoradas. Este panorama sugiere que el partido debe reevaluar sus estrategias y la manera en que se relaciona con sus bases, especialmente en un contexto electoral que se presenta desafiante.