El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, confirmó este martes que Min Aung Hlaing, líder de la junta birmana y actual presidente de Birmania, viajará al país en los próximos días. La visita se producirá mientras las autoridades malasias avanzan con la deportación de cientos de ciudadanos birmanos, entre ellos integrantes de la población rohingya.
Durante una intervención ante el Parlamento, Anwar señaló que los ministros de Exteriores y del Interior abordarán durante el encuentro la situación de las deportaciones y la búsqueda de una solución. El primer ministro sostuvo que Birmania debe garantizar un trato adecuado a sus ciudadanos cuando regresen, para evitar actos de abuso, opresión y violaciones de los Derechos Humanos.
“Para mí, cualquier país que quiera que sus ciudadanos vuelvan a su lugar de origen puede contar con nosotros”, afirmó Anwar. También explicó que pretende transmitirle a Min Aung Hlaing que ambos países pueden hacer negocios y “ser amigos”. “Podemos aceptar Birmania, pero ellos deben aceptar de vuelta a sus refugiados”, agregó.
Las deportaciones forman parte de un plan impulsado por Malasia que contempla el traslado de unos 5.000 ciudadanos birmanos que habrían aceptado regresar al país de manera “voluntaria”. Hasta el momento, las autoridades iniciaron el traslado de un primer grupo compuesto por unos 1.500 migrantes. El proceso generó alertas entre organizaciones de defensa de los Derechos Humanos.



