El comienzo de la semana ha traído consigo un notable aumento en el precio del petróleo, que ha superado la barrera de los 100 dólares por barril. Este repunte se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de bloquear el Estrecho de Ormuz. Esta medida fue implementada después del estancamiento de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que ha incrementado las incertidumbres en el mercado global y ha impactado de manera directa en la economía chilena.

En el marco de esta situación, el dólar estadounidense comenzó la jornada del lunes 13 de abril con una cotización promedio de 901,68 pesos chilenos. Este valor representa un incremento del 0,41% respecto a los 898 pesos que había alcanzado en la jornada anterior, según datos de la consultora Dow Jones. A pesar de este aumento, es importante destacar que, en la última semana, la divisa norteamericana ha acumulado una disminución del 1,87% en comparación con el peso chileno, y en el análisis anual, se observa una caída del 4,49%.

Este comportamiento del tipo de cambio marca la continuidad de dos sesiones positivas consecutivas, lo que sugiere una tendencia favorable para el peso chileno en el corto plazo. Sin embargo, la volatilidad semanal se ha situado por encima del promedio anual del 11,45%, lo que indica un periodo de fluctuaciones más intensas de lo habitual en la cotización de la moneda local. Esta situación ha generado una serie de análisis entre los expertos, quienes advierten sobre la necesidad de monitorear de cerca el entorno económico y político.

Desde la plataforma especializada XTB, se explica que el debilitamiento de las monedas emergentes se debe a un entorno internacional deteriorado, que ha llevado a una mayor aversión al riesgo entre los inversores. Esta tendencia se ha mantenido a pesar de que el dólar global se muestra relativamente estable, lo que ha repercutido en el mercado chileno. La incertidumbre en torno a la dirección futura de las políticas económicas en Chile añade un nivel adicional de complejidad a la situación.

En cuanto al mercado de materias primas, el cobre, que es la principal exportación de Chile, ha mostrado cierta estabilidad en su cotización reciente, situándose alrededor de los 5,7 dólares por libra. Sin embargo, la alta volatilidad en los precios de este mineral continúa siendo una preocupación para los analistas, quienes advierten que cualquier cambio brusco en su valor puede tener efectos significativos en el tipo de cambio del peso chileno. La proyección para la moneda chilena sugiere una posible apreciación moderada hacia el año 2026, con estimaciones que sitúan el tipo de cambio entre 820 y 880 pesos por dólar estadounidense, impulsadas por un giro político hacia la derecha que promueve la confianza empresarial.

Los análisis realizados por Bloomberg y otros expertos indican que una recuperación sostenida de los precios del cobre podría acelerar la apreciación del peso chileno. Por el contrario, una caída abrupta en las cotizaciones internacionales de este mineral representaría un riesgo al alza para el valor del dólar en relación con la moneda local. En este sentido, los analistas destacan la importancia de la estabilidad política y el avance en los programas de reformas como factores clave que podrían influir en la cotización del dólar en el futuro cercano.

Finalmente, los pronósticos de bancos de inversión sugieren que, si se mantiene la estabilidad y se incrementa la inversión extranjera, el dólar podría cerrar el año 2026 en torno a los 840 pesos. En este contexto financiero, se anticipa que la volatilidad seguirá siendo una constante, aunque la tendencia general sugiere una apreciación moderada del peso chileno frente al dólar, en comparación con los niveles observados en 2024.