El peronismo está replanteando su estrategia política en respuesta a los ataques del presidente Javier Milei, según declaraciones de un dirigente cercano a Cristina Kirchner. Aseguran que el llamado 'riesgo kuka' ya no tiene validez, dado que la figura con mayor apoyo electoral se encuentra actualmente encarcelada, lo que debilita la posición del oficialismo y minimiza las amenazas que plantea Milei sobre el futuro del partido.
Desde el entorno de la ex mandataria, sostienen que los verdaderos riesgos para la población son otros, como el aumento de precios de combustibles y alimentos. En este contexto, el peronismo interpreta que la insistencia de Milei en posicionarlos como sus principales adversarios responde a su intento de polarizar el escenario político y desviar la atención de la creciente inflación y el desempleo. Un referente de La Cámpora señaló que esta estrategia es una reacción defensiva ante encuestas desfavorables.
A pesar de la ausencia de la mayoría de los integrantes de La Cámpora en la apertura de sesiones del domingo, su mensaje fue claro: no desean participar en lo que consideran un espectáculo. Desde el justicialismo, se percibe que las declaraciones de Milei, más que fortalecer su gobierno, evidencian su fragilidad. Con las elecciones nacionales a la vista, el peronismo se prepara para una polarización extrema, convencido de que solo habrá dos fuerzas representativas en el próximo ciclo electoral. Durante la sesión, los legisladores peronistas expresaron su descontento con gritos hacia Milei, lo que generó una respuesta inmediata del presidente, marcando un momento de alta tensión en el recinto.



