El Papa León XIV ha hecho un llamado contundente al Partido Popular Europeo (PPE) para que coloque al pueblo en el centro de su agenda política. Durante un discurso que resonó en el Vaticano, el Pontífice abordó la necesidad imperiosa de que las políticas europeas respondan a las verdaderas inquietudes de la ciudadanía, al tiempo que alertó sobre los peligros del populismo y el elitismo. En su mensaje, el Papa enfatizó que la política debe ser un espacio de diálogo y participación, donde el pueblo sea un actor activo y no un mero espectador.

Este llamado a la acción se produce en un contexto donde las ideologías extremas han comenzado a ganar terreno en Europa, generando divisiones y desconfianza entre la población y sus representantes. León XIV subrayó que el populismo, al buscar soluciones rápidas y consensos fáciles, corre el riesgo de desvirtuar el verdadero propósito de la política, mientras que el elitismo, que opera sin la participación activa de la sociedad, puede resultar en decisiones desconectadas de las necesidades reales de la gente. En este sentido, el Papa propone una política genuinamente “popular”, fundamentada en el diálogo y el amor a la verdad.

Además, el Papa León XIV destacó la necesidad urgente de abordar las causas subyacentes de la migración con un enfoque humano y realista. En su discurso, enfatizó que es fundamental cuidar a quienes sufren, pero también es crucial reconocer las capacidades de acogida e integración que tienen los países europeos. Al abordar esta problemática, el Pontífice instó a los líderes a no caer en la tentación de políticas simplistas que ignoren la complejidad de la situación migratoria.

El Pontífice también planteó otras prioridades que deberían guiar la acción política en Europa. Mencionó la importancia de crear condiciones laborales dignas en un mercado que tiende a deshumanizar, así como la necesidad de fomentar la creatividad y la innovación. Asimismo, abordó la crisis demográfica y la urgencia de enfrentar desafíos globales como el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de la inteligencia artificial, que aunque ofrecen grandes oportunidades, también conllevan riesgos significativos.

En su discurso, el Papa no eludió la creciente desconexión entre la ciudadanía y sus representantes políticos. En este sentido, hizo hincapié en la importancia de restablecer el contacto directo y personal entre ambos, lo cual considera fundamental para combatir una política que a menudo se basa en gritos y consignas, incapaz de dar respuestas efectivas a los problemas diarios de la población. Reforzar esta conexión es, según el Pontífice, uno de los remedios más eficaces para revitalizar la confianza en el sistema político.

Finalmente, León XIV concluyó su intervención destacando que la política puede ser considerada “la forma más alta de caridad” cuando se orienta hacia el bien común y el futuro, incluso si ello implica tomar decisiones difíciles o impopulares. Sin embargo, advirtió sobre los peligros de las ideologías, que pueden distorsionar la realidad y limitar las aspiraciones de libertad y bienestar de las personas. En su encuentro con los parlamentarios europeos, saludó especialmente al presidente del PPE, Manfred Weber, y a la comisaria de la UE para la promoción de la libertad religiosa, Mairead McGuinness, recordando la influencia de los padres fundadores de Europa, como Adenauer y De Gasperi, en la construcción de un futuro común.