La reciente difusión de conversaciones entre miembros del kirchnerismo y funcionarios cercanos al gobernador Axel Kicillof ha puesto de manifiesto la tensión interna que atraviesa al peronismo en la provincia de Buenos Aires. Este episodio no es un hecho aislado, sino que ha servido como catalizador para un debate más profundo y significativo: la revisión de las normativas electorales que regirán en la provincia hasta el año 2027. La necesidad de establecer reglas claras y consensuadas se hace más urgente en un contexto donde la política nacional también está en plena transformación.
La semana pasada, el gobierno de Javier Milei presentó un proyecto de reforma política ante el Senado, que incluye la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) a nivel nacional, así como modificaciones en el financiamiento de partidos y mayores requisitos de transparencia. Estos cambios han generado un clima de incertidumbre en el ámbito político, especialmente en el principal distrito electoral del país, donde el kirchnerismo busca asegurar que cualquier discusión sobre las normas electorales no sea improvisada ni fragmentada. La idea de una negociación integral ha empezado a tomar fuerza entre los referentes del espacio que responde a Cristina Fernández de Kirchner.
En este sentido, fuentes cercanas al kirchnerismo han indicado que la intención es clara: las reformas deben abordarse en años no electorales, otorgando así un marco de previsibilidad institucional que permita un análisis profundo y sereno. Este tipo de reformas no deberían surgir en medio de una campaña electoral, donde cada decisión puede ser interpretada desde una óptica de conveniencia momentánea. La búsqueda de un consenso previo a la cita mundial de fútbol es un indicador de la urgencia que se le asigna a esta discusión, aunque la posibilidad de aprobar una ley integral en un corto plazo parece compleja.
La propuesta de reforma contempla tres ejes fundamentales y una novedad que ha sorprendido a muchos en el ámbito político: la aceptación de la Boleta Única de Papel en las elecciones provinciales. Este tema ha sido un punto de controversia desde la administración de la exgobernadora María Eugenia Vidal, cuando se limitó la reelección de mandatarios. Aunque el kirchnerismo no se opone a revisar esta norma, también es cierto que muchos de sus dirigentes consideran que la voluntad popular debe prevalecer. Por lo tanto, un jefe comunal con respaldo electoral no debería ser impedido de postularse nuevamente.
Sin embargo, los referentes del kirchnerismo enfatizan que este asunto no puede ser tratado de manera aislada ni como parte de un acuerdo circunstancial entre bloques. La intención es integrar este debate dentro de una discusión más amplia sobre el sistema electoral, de modo que se logre un marco normativo que contemple todas las necesidades y realidades políticas de la provincia. La idea es evitar que la reforma se convierta en un mero ajuste ante las circunstancias, y en su lugar, establecer un camino claro y estratégico para el futuro electoral bonaerense.
Mientras que a nivel nacional se avanza hacia la eliminación de las PASO, en el kirchnerismo de Buenos Aires existe una defensa pragmática de este sistema. Aunque no se consideran infalibles, muchos de los dirigentes del espacio creen que las primarias cumplen una función importante en la selección de candidatos y en el fortalecimiento del sistema democrático. De esta forma, se plantea un desafío: cómo reconciliar la defensa de las primarias con la necesidad de una reforma integral que contemple la diversidad de opiniones y necesidades que existen en la provincia.
De cara al futuro, el kirchnerismo busca construir un consenso que permita abordar estos temas con seriedad y profundidad. La política bonaerense está en una encrucijada, y las decisiones que se tomen en los próximos meses tendrán un impacto significativo en el panorama electoral de los años venideros. Con un contexto nacional cambiante y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades, la discusión sobre la reforma electoral se convierte en un tema crucial para el futuro del peronismo y la democracia en la provincia de Buenos Aires.



