El día de hoy se dará a conocer el Índice de Confianza en el Gobierno, un indicador que se anticipa negativo y que, junto con las recientes caídas en la Actividad Económica y la Confianza del Consumidor, conformará un triángulo de noticias desfavorables para la administración de Javier Milei. Este panorama adverso no solo pone en jaque la estabilidad económica del país, sino que también plantea interrogantes sobre el clima político de cara a las elecciones de 2027. En este contexto, los tenedores de bonos, especialmente los que poseen el bono hard dollar AO28, se muestran cada vez más inquietos, dado que su vencimiento se encuentra más allá del mandato del actual presidente.
El crecimiento del riesgo país, exacerbado por el conflicto en el Golfo Pérsico, ha llevado al Tesoro a incrementar el monto a colocar en la licitación de mañana, elevándolo de USD 200 millones a USD 350 millones. En la segunda vuelta, el Tesoro licitará USD 100 millones a la misma tasa que la primera. Este ajuste en la estrategia de colocación refleja la creciente tensión en los mercados y la necesidad del Gobierno de sostener la confianza de los inversores ante un panorama internacional incierto.
El escenario geopolítico se ha vuelto más complejo, como es habitual cada fin de semana. Las noticias que surgen durante la madrugada pueden quedar obsoletas al inicio de la semana. Un ejemplo claro de esto fue la decisión de Donald Trump de suspender las negociaciones con Irán, ante lo cual Teherán respondió con una firme declaración sobre el estrecho de Ormuz, demandando un peaje por los daños causados por el conflicto. Esta escalada de tensiones ha hecho que el precio del petróleo reaccione al alza en el mercado overnight, con un incremento del 2,5% en el barril de Brent, mientras que otros activos como el oro y los índices bursátiles de Nueva York experimentaron leves caídas.
Las consultoras financieras se muestran cautelosas ante la situación internacional, y muchas de ellas prefieren omitir o minimizar el impacto del conflicto en sus análisis, conscientes de que cualquier pronóstico podría volverse obsoleto rápidamente. EconViews, liderada por Miguel Kiguel, ha señalado que los datos económicos reflejan una realidad cada vez más complicada: una economía que opera a dos velocidades, donde el crecimiento no llega a la mayoría de la población. Esto se traduce en que, aunque algunos sectores como la minería, la energía y la agroindustria han salido beneficiados, otros como la construcción, la industria y los servicios, que son los principales generadores de empleo, enfrentan estancamiento o retroceso.
El descontento social comienza a manifestarse en indicadores clave, como la caída en el índice de confianza del consumidor y en encuestas sobre la imagen del Gobierno. La capacidad del oficialismo para lograr que el crecimiento económico se extienda a un mayor número de sectores de la población se convierte así en un desafío crucial, especialmente en un año electoral que se aproxima. Si el malestar social continúa en aumento, la gestión de Milei podría enfrentar serios obstáculos en su camino hacia la reelección.
Finalmente, en Wall Street también surgen señales de alarma, evidenciadas por la resistencia del riesgo país a disminuir. A pesar del respaldo que ha recibido el rumbo económico del Gobierno, los inversores se mantienen cautelosos y atentos a los desarrollos tanto en el ámbito local como internacional. La interconexión de estos factores podría definir no solo el futuro inmediato del Gobierno de Javier Milei, sino también el destino económico del país en los años venideros.



