El aumento notable de la luz solar en marzo en Estados Unidos, especialmente en las regiones del norte, se debe a la inclinación del eje terrestre y no al inicio del horario de verano. Este fenómeno ha sido experimentado por millones de personas que han notado que los días son considerablemente más largos, lo que coincide con el actual debate sobre la continuidad de los cambios de hora.
Durante el mes de marzo, diversas localidades en EE. UU. pueden experimentar un incremento de hasta 100 minutos de luz solar, en comparación con los cambios mínimos que se observan durante los solsticios de junio y diciembre. Incluso en estados del sur, como Florida, se registra un aumento significativo de entre 40 y 50 minutos más de luz a lo largo del mes, según datos proporcionados por el Observatorio Naval de Estados Unidos.
La variación en la duración de la luz diurna a lo largo del año está relacionada con la inclinación de 23,5 grados de la Tierra en su órbita alrededor del Sol. Este fenómeno se hace más evidente en marzo, cuando las horas de sol crecen a un ritmo promedio de tres minutos diarios, dependiendo de la ubicación. Con el equinoccio de primavera el 20 de marzo, las horas diurnas superan a las nocturnas hasta el solsticio de verano en junio, momento en el que el ciclo se invierte y los días comienzan a acortarse nuevamente.



