El Gobierno de Yemen denunció que más de 250 civiles murieron y otros 360 resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva insurgente hutí, el pasado 3 de septiembre. Además, estimó que más de 200.000 personas fueron desplazadas por la escalada de violencia y el deterioro de la situación humanitaria.
El balance fue presentado este viernes ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas por Mahsur Omar, ministro para los Derechos Humanos del Gobierno yemení, actualmente basado en la ciudad de Adén y reconocido por la comunidad internacional como la única autoridad legítima del país.
Durante su exposición, Omar atribuyó a los hutíes “el continuo deterioro de la situación humanitaria y de derechos humanos en Yemen y de las graves violaciones que sufren los civiles, especialmente los niños”. Entre los hechos denunciados mencionó bombardeos contra caravanas de desplazados, que dejaron al menos 50 muertos y heridos.
El funcionario también se refirió a un ataque hutí contra la aldea de Al Turayrah, en la provincia de Taiz, ocurrido el 17 de septiembre. Según su denuncia, el episodio provocó la muerte de tres niños, entre ellos una niña de menos de un año y medio.
Omar agregó que, con la continuidad de la escalada, cerca de 3.000 personas llegaron a la República de Yibuti. Asimismo, acusó a los insurgentes de recurrir habitualmente al reclutamiento de menores y afirmó que “han convertido escuelas, centros de verano y otras instalaciones civiles en herramientas para la movilización, el adoctrinamiento y el reclutamiento”.



