En un contexto marcado por intensas luchas internas, el Gobierno nacional ha minimizado la relevancia de la decisión de Patricia Bullrich de adelantar la presentación de su declaración jurada ante el Senado y la Oficina Anticorrupción. A pesar de que esta acción ha sido interpretada como un intento de aumentar la presión sobre el funcionario Manuel Adorni, desde el oficialismo se ha insistido en que no hay nada extraordinario en la anticipación de este trámite, que es considerado habitual por los miembros de la administración.

Fuentes cercanas al Gobierno aseguraron que Bullrich suele presentar su declaración jurada en esta época del año, enfatizando que “lo hace siempre así”. Esta afirmación se sitúa en un contexto donde la mora por parte de Adorni en la entrega de su declaración ha suscitado crecientes sospechas acerca de su patrimonio. Con un clima de incertidumbre y acusaciones de corrupción que rodean al jefe de Gabinete, su falta de presentación ha elevado la presión tanto de dentro como de fuera del Gobierno.

La senadora Bullrich ha hecho un llamado público a Adorni para que aclare su situación patrimonial con la mayor celeridad posible, en un momento donde las investigaciones judiciales sobre supuestas irregularidades están en curso. El jefe de Gabinete había prometido al Presidente que cumpliría con su deber antes del vencimiento del plazo, pero, hasta el momento, no ha hecho la presentación correspondiente, lo que ha generado malestar en varios sectores del oficialismo.

Desde el entorno de Karina Milei, quien ocupa la jefatura de Gobierno, se ha restado importancia a la maniobra de Bullrich, afirmando que no se desea entrar en polémicas al respecto. A la vez, han subrayado que la presentación anticipada de la DDJJ por parte de Bullrich no debe interpretarse como una estrategia para ejercer presión sobre Adorni. Sin embargo, la tensión entre los dos políticos parece estar aumentando, y las especulaciones sobre un posible aislamiento de Bullrich en el Senado están tomando fuerza, especialmente a medida que se aproxima la fecha de la próxima reunión ministerial.

El clima de descontento en torno a Bullrich se agudiza dado que se le atribuye una intención de postularse en la Ciudad bajo la bandera de La Libertad Avanza, lo que podría incrementar las divisiones dentro del oficialismo. Algunos miembros del Gobierno han manifestado que, al igual que ocurrió con la vicepresidenta Victoria Villarruel, existe la posibilidad de que Bullrich sea excluida de las reuniones de Gabinete en un futuro cercano. Esto refleja una estrategia de Milei que busca consolidar su liderazgo en un entorno donde la cohesión del equipo es clave para afrontar los desafíos políticos.

La próxima reunión del Gabinete está programada para el 25 de mayo, una fecha simbólica en el calendario patrio argentino. Se espera que, en esta ocasión, el Presidente Milei asista personalmente a la Casa Rosada, lo que podría ser un intento por parte del mandatario de reafirmar su autoridad en un momento de creciente fragmentación en su administración. Ese mismo día, también se llevará a cabo un encuentro con Villarruel, quien, a pesar de su distancia del círculo presidencial, sigue siendo una figura electa por el pueblo y mantiene un rol en el Senado.

La situación de Adorni se complica aún más, ya que Milei ha mostrado confianza en él, similar a la que tuvo con Martín Menem en relación a la polémica cuenta Rufus. Sin embargo, la falta de una respuesta contundente por parte de Adorni sobre su declaración jurada podría seguir alimentando las especulaciones y tensiones en el seno del Gobierno. En un ambiente donde la política se encuentra en constante movimiento, la estrategia de Bullrich y la reacción del oficialismo serán factores determinantes en el futuro político de estas figuras.

Las próximas semanas se presentan cruciales para el Gobierno, ya que deberán enfrentar tanto las controversias internas como las investigaciones que podrían tener repercusiones significativas en la administración de Milei. La presión sobre Adorni, la maniobra de Bullrich y el clima de incertidumbre política plantean interrogantes sobre la estabilidad del oficialismo y su capacidad para mantener la cohesión en tiempos de crisis.