El Gobierno argentino ha optado por retrasar el envío de la esperada reforma política al Congreso Nacional, a pesar de que inicialmente se había presentado como una de las prioridades legislativas para 2026. Esta decisión fue confirmada por fuentes cercanas al Ejecutivo, quienes indicaron que la medida busca facilitar un análisis más profundo y sin presiones de los apoyos que el oficialismo podría reunir entre los legisladores y gobernadores aliados. La intención es que, a través de un proceso de consenso, se logre construir un proyecto que cuente con el respaldo necesario para su aprobación.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha destacado que, por el momento, la reforma política solo existe como un borrador al que han tenido acceso unos pocos miembros del Gabinete. En lugar de avanzar con este proyecto, el Gobierno se ha decidido a enviar una modificación del Código Penal y un paquete de leyes menores, con el objetivo de reforzar la defensa de la propiedad privada. Esta estrategia apunta a atender otras prioridades legislativas mientras se evalúan los apoyos necesarios para la reforma política.

Una fuente cercana al presidente Javier Milei admitió que la intención es incluir la reforma en un próximo paquete legislativo que se enviará al Congreso. Sin embargo, el oficialismo está consciente de que, por el momento, las distintas fuerzas políticas no han tomado una postura clara respecto a este tema. Por ejemplo, el radicalismo ha manifestado su apoyo, mientras que el peronismo se encuentra dividido y el PRO aún no ha definido su posición, lo que complica la posibilidad de un debate fructífero.

Desde el Gobierno, se ha confirmado que la reforma política podría retomarse en un futuro cercano. Aunque no hay fechas definitivas, algunos legisladores mencionaron que podrían avanzar con el proyecto hacia finales de abril. Sin embargo, esta afirmación ha sido matizada por la aclaración de que no se trata de una postergación formal, sino más bien de un ajuste en los tiempos para asegurar que el proyecto pueda ser debatido con la claridad que se requiere.

El contexto actual también incluye la discusión sobre el sistema de votación vigente, un aspecto que el oficialismo considera esencial para la reforma política. El ministro del Interior, Diego Santilli, hizo énfasis en la necesidad de implementar cambios legislativos en este ámbito, particularmente en relación con la boleta única papel. Durante una reciente reunión en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Santilli expresó su compromiso de que este debate se lleve a cabo en el Congreso en los próximos meses, insistiendo en que es crucial avanzar de manera ágil para preparar el terreno de cara a las elecciones de 2027.

A medida que el Gobierno se prepara para abordar esta cuestión, Santilli también está trabajando en establecer nuevos contactos con gobernadores aliados, lo que incluye una serie de visitas y reuniones en la Casa Rosada. Este esfuerzo tiene como objetivo recopilar más apoyos y opiniones sobre la reforma política, lo cual podría ser determinante para su futuro en el Congreso. La administración de Milei busca así asegurar que cualquier cambio propuesto cuente con un respaldo sólido que permita su implementación exitosa, en un contexto político donde los consensos son cada vez más difíciles de alcanzar.