En un contexto político complicado, el Gobierno argentino se encuentra en pleno proceso de búsqueda de apoyos para la eliminación de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Aún sin una fecha definida para su tratamiento legislativo en el Congreso, esta propuesta ha comenzado a ganar respaldos de algunas provincias, aunque las autoridades aún no cuentan con los votos necesarios para garantizar su aprobación. La reforma política se ha convertido en una de las prioridades del Ejecutivo, que busca modificar el sistema electoral vigente, enfrentándose a la resistencia de varios bloques, incluidos algunos aliados.

Desde hace semanas, la cúpula de La Libertad Avanza ha trazado un plan de acción para llevar a cabo negociaciones tanto en el ámbito legislativo como en el ejecutivo, con el objetivo de consolidar el apoyo a esta iniciativa. En este sentido, el ministro del Interior, Diego Santilli, junto al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, han tomado la delantera en las conversaciones con los gobernadores. Este acercamiento ha permitido que algunos mandatarios provinciales expresen su respaldo a la eliminación de las PASO, aunque otros se mantienen firmes en su oposición.

Un claro ejemplo de apoyo a la eliminación de las primarias es el gobernador entrerriano Rogelio Frigerio, quien ha cuestionado abiertamente el costo que representan las PASO para el Estado. Frigerio argumenta que es fundamental “aliviar la carga que implica para los ciudadanos la obligación de concurrir a votar en múltiples instancias”, planteando así una necesidad de simplificación del proceso electoral. Esta perspectiva ha sido compartida por otros gobernadores, como el sanjuanino Marcelo Orrego, quien, a pesar de haber llegado a su cargo a través de una interna, sostiene que “los tiempos cambian” y que la herramienta de las PASO ya no resultaría útil en el escenario actual.

En línea con esta postura, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, también ha manifestado su apoyo al proyecto, señalando que la definición de los candidatos debería ser una responsabilidad de las agrupaciones políticas. Por otro lado, existen mandatarios que, si bien están a favor de la eliminación a nivel nacional, prefieren mantener las PASO en sus provincias. Este es el caso del mendocino Alfredo Cornejo, quien tras un profundo análisis ha decidido respaldar la eliminación a nivel nacional, pero considera que es crucial conservar las primarias en su provincia para resolver posibles disputas locales.

El martes pasado, Santilli se reunió con los gobernadores de Neuquén, Rolando Figueroa, y de Catamarca, Raúl Jalil, quienes también ofrecieron su apoyo a la reforma política. Sin embargo, solo Jalil se pronunció públicamente en redes sociales, mientras que Figueroa optó por mantener un perfil bajo en sus declaraciones. A pesar de esto, el gobernador neuquino indicó que durante el encuentro se acordó continuar trabajando en diversos temas relacionados con el desarrollo de sus provincias y del país en general.

Con este panorama, la búsqueda de consenso en torno a la eliminación de las PASO se presenta como un desafío significativo para el Gobierno. La reforma política no solo implica un cambio en el sistema electoral, sino que también refleja una necesidad de adaptación a las demandas de la ciudadanía y a las realidades políticas actuales. A medida que se acercan las discusiones en el Congreso, el Ejecutivo deberá trabajar arduamente para asegurar los respaldos necesarios que le permitan avanzar en esta reforma, que promete transformar el paisaje electoral argentino.