El paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral del Gobierno tuvo lugar este jueves en todo el país. Uno de los lugares más afectados por esta medida fue la zona de Constitución, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la escasa actividad y la falta de transporte público dejaron a muchos ciudadanos varados. La situación se tornó complicada para aquellos que debían regresar a sus hogares o asistir a sus trabajos, temiendo descuentos en sus salarios.

A raíz de la huelga, el Gobierno tomó medidas contra los sindicatos de transporte como La Fraternidad y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), instándolos a no llevar a cabo acciones de protesta. A pesar de estas advertencias, los sindicatos reafirmaron su apoyo al paro nacional convocado por la CGT.

Las calles se mostraron desiertas, con pocas personas transitando y muchas esperando soluciones para regresar a sus hogares. Un joven estudiante expresó su preocupación por el costo de un viaje en auto de aplicación, que equivalía a su salario diario, mientras que otros se apoyaron en sus empleadores para encontrar alternativas de transporte. La situación llevó al Ministerio de Capital Humano a advertir sobre las consecuencias legales de cualquier medida de fuerza que pudiera surgir durante este contexto de conciliación laboral obligatoria.