El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó el martes un promedio de USD 5 por galón, marcando una nueva preocupación para el costo de vida y la cadena de suministro del país. Este incremento, que se ha atribuido a la congestión en el Estrecho de Ormuz debido al conflicto en curso entre Irán, Estados Unidos e Israel, impacta especialmente a los productores agrícolas y al sector del transporte, lo que podría resultar en un aumento de precios en alimentos y otros bienes esenciales que dependen de la logística terrestre.
En el último mes, el costo del diésel se disparó desde USD 3.65 hasta USD 5.04 por galón, un nivel que no se registraba desde diciembre de 2022, según datos de la organización automovilística AAA. Este aumento pone de relieve cómo las tensiones geopolíticas pueden influir de manera negativa en los precios de insumos cruciales para la economía, al mismo tiempo que la gasolina sin plomo también experimentó un incremento, alcanzando USD 3.79 por galón, en comparación con los USD 2.92 de hace un mes.
El diésel es fundamental para el funcionamiento de maquinaria agrícola, camiones de carga y equipos de construcción, lo que lo convierte en un elemento clave para la economía real. Paul Dietrich, director de inversiones en Wedbush Securities, subrayó que el diésel es responsable de mover la economía al transportar alimentos y mercancías por todo el país. Este aumento en los precios afecta directamente a los agricultores, quienes ven cómo sus costos operativos se incrementan considerablemente. John Boyd Jr., un productor agrícola de Virginia, mencionó que llenar el tanque de su tractor le cuesta ahora aproximadamente USD 500, lo que representa un desafío significativo para la rentabilidad de los pequeños y medianos productores.
Adicionalmente, la situación en el Golfo ha encarecido también los fertilizantes, ya que un tercio de los componentes globales de estos insumos transita por el Estrecho de Ormuz, que actualmente enfrenta restricciones logísticas por el conflicto. Aunque muchos estadounidenses no utilizan diésel ni fertilizantes en la misma medida que los agricultores, el aumento de estos precios repercute en la economía diaria, elevando el costo de la gasolina y los servicios relacionados con el transporte. Dietrich advirtió que si los precios del diésel continúan altos, el impacto en los consumidores será evidente, con un aumento en los precios de los alimentos y en los costos de entrega, afectando así los presupuestos familiares.



