El Deportivo Alavés ha expresado su profundo pesar por los disturbios ocurridos el pasado sábado durante la llegada del equipo al estadio Mendizorrotza, en el marco de la última jornada de LaLiga EA Sports. Estos incidentes, que mancharon una fecha que debería haber sido celebratoria, dejaron como saldo la lesión de tres miembros de la Ertzaintza, quienes resultaron heridos en medio de la confusión.
A través de un comunicado oficial, el club lamentó que lo que debió ser un evento de apoyo y aliento a los jugadores se tornara en un episodio de violencia. "El Deportivo Alavés lamenta profundamente los incidentes que ocurrieron durante el recibimiento al primer equipo, en una jornada que debía ser únicamente de celebración y apoyo al equipo junto a la afición alavesista", destacó la institución.
Las autoridades han confirmado que dos individuos, de 21 y 32 años, fueron arrestados bajo la acusación de atentado contra agentes de la autoridad. Este desenlace se produjo en un contexto donde un grupo de seguidores, al parecer descontentos, intentó romper el cordón policial que resguardaba el paso del autobús del equipo, lo que desató el caos en los alrededores del estadio.
El Deportivo Alavés recordó que, a lo largo de los años, estas recepciones se han caracterizado por un ambiente festivo y familiar, permitiendo que miles de aficionados, incluidos niños y familias completas, acompañen al equipo de manera normal y entusiasta antes de los partidos. En este sentido, el club subrayó la importancia de mantener ese clima de camaradería y respeto, que ha sido una tradición en la cultura futbolística de la región.
Desde el club se anunció que se están evaluando los acontecimientos para implementar las medidas necesarias que garanticen la seguridad y la normalidad en los futuros recibimientos. "El Deportivo Alavés está analizando los incidentes ocurridos y tomará las medidas necesarias para que sus aficionados puedan disfrutar de los recibimientos y actos vinculados al club con normalidad, tal y como históricamente ha sucedido", afirmaron en su comunicado.
Según el informe del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, los disturbios comenzaron alrededor de las siete de la tarde, cuando el autobús del Deportivo Alavés se dirigía al estadio. En ese momento, un grupo de seguidores intentó romper la barrera policial y comenzó a lanzar objetos como botes de humo y bengalas, lo que provocó una respuesta rápida de las fuerzas de seguridad. La situación se tornó tensa, afectando no solo a los agentes, sino también a los aficionados que se encontraban en el lugar, quienes se vieron envueltos en un clima de descontrol.
Este tipo de incidentes plantea un desafío considerable para las autoridades y los clubes, que deben encontrar un equilibrio entre la pasión del hincha y la seguridad pública. La búsqueda de soluciones efectivas es esencial para preservar la esencia del fútbol como un evento de unidad y disfrute colectivo, lejos de la violencia y la confrontación. La esperanza es que, a través de medidas adecuadas, se pueda evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro, permitiendo que el fútbol siga siendo un espacio de encuentro y celebración.



