En un contexto global donde la corrupción se ha convertido en un tema candente que afecta la confianza ciudadana en las instituciones, el Consejo de Europa ha emitido un fuerte llamado a los líderes gubernamentales. Este organismo, a través de su Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), enfatiza que los funcionarios en posiciones de responsabilidad deben asumir un rol ejemplar para fomentar una cultura de integridad y tolerancia cero hacia la corrupción. En su reciente informe anual, el GRECO detalla que el verdadero compromiso político debe traducirse en acciones concretas que se traduzcan en resultados medibles, a fin de fortalecer la confianza en las democracias actuales.
David Meyer, presidente del GRECO, subrayó la importancia de un liderazgo ético dentro de las democracias, además de la necesidad de implementar salvaguardias eficaces. En su declaración, Meyer destacó que es crucial que los Estados mantengan la independencia y credibilidad de las instituciones encargadas de prevenir y perseguir la corrupción. Esto incluye a la justicia, el ministerio público, las fuerzas del orden y los organismos especializados en la materia. El líder del GRECO también apuntó a que la prevención de la corrupción se ha vuelto un elemento fundamental para la resiliencia de las democracias, especialmente en un contexto marcado por la creciente desconfianza de la ciudadanía y las tensiones geopolíticas.
Un aspecto central del informe hace referencia a que los sistemas de integridad robustos son esenciales para asegurar la toma de decisiones públicas y mantener la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos. A través de un análisis exhaustivo de las políticas anticorrupción en Europa y Estados Unidos, los autores del informe reconocen avances significativos, aunque estos son desiguales y, en muchos casos, se producen a un ritmo lento. La falta de finalización de reformas en varios Estados es motivo de preocupación, ya que muchas de ellas se prolongan durante años sin llegar a concretarse de manera efectiva.
El GRECO señala que hay serias dificultades para cerrar reformas en áreas críticas como la regulación de los grupos de presión, la transparencia en el proceso legislativo y la gestión de conflictos de interés. En muchas ocasiones, aunque existan normas, estas son parciales o carecen de una aplicación práctica que garantice su efectividad. Además, los mecanismos de integridad dentro del poder judicial y las fiscalías han mostrado progreso en ciertos países, pero todavía están expuestos a riesgos que ponen en duda su efectividad.
Entre los riesgos que enfrentan estos sistemas, el GRECO menciona la politización de los órganos de gobierno de la justicia, los retrasos en los procesos de nombramiento basados en el mérito y la falta de independencia real de algunas estructuras disciplinarias. Esta situación es alarmante, ya que la lentitud en la implementación de recomendaciones puede erosionar el impacto de las reformas y debilitar los sistemas de integridad pública, haciendo que la lucha contra la corrupción pierda fuerza.
Particularmente en el caso de España, el GRECO ha expresado su preocupación por la necesidad de que las autoridades intensifiquen sus esfuerzos para aplicar reformas pendientes. En su último informe de seguimiento, publicado en agosto de 2025, se advirtió de la falta de avances en áreas cruciales, como la estrategia de integridad para altos funcionarios, la formación en códigos de conducta y la regulación efectiva de los grupos de presión. Esta ausencia de progresos suficientes en ámbitos clave para combatir la corrupción reitera la urgencia de adoptar medidas efectivas y eficaces que sirvan como ejemplo para toda la comunidad internacional.



