La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, comunicó este miércoles que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha definido un plazo específico para que Irán presente un plan de paz en medio de la creciente tensión en Medio Oriente. Aclaró que el mandatario espera una propuesta unificada desde Teherán, pero no hay un tiempo límite fijado para su recepción. Esta declaración llega en un contexto donde se especulaba que Trump podría haber establecido un plazo de entre tres y cinco días para escuchar las intenciones de la República Islámica.
Leavitt enfatizó que cualquier afirmación acerca de un plazo concreto es incorrecta, afirmando que “el presidente no ha fijado un plazo concreto para recibir una propuesta iraní, al contrario de lo que he leído en algunas noticias hoy”. Esta aclaración refleja la postura cautelosa de la administración estadounidense, que busca mantener abiertas las vías de comunicación mientras se asegura de que la respuesta de Irán sea integral y no fragmentada. “En última instancia, el calendario lo dictarán el comandante en jefe y el presidente”, añadió, dejando claro que el tiempo dependerá de las decisiones de la Casa Blanca.
La portavoz también subrayó que cualquier información que provenga de fuentes anónimas en los medios sobre un plazo específico es errónea, y reforzó que el enfoque de Trump en este asunto es estratégico. La administración parece evitar cualquier tipo de presión que pueda ser interpretada como una falta de respeto a la soberanía iraní, al mismo tiempo que busca un resultado que favorezca los intereses de Estados Unidos y su seguridad nacional. Leavitt insistió en que el presidente marcará el ritmo de las negociaciones cuando lo considere conveniente y que esto se hará en consideración al mejor interés del pueblo estadounidense.
En otro aspecto, Leavitt indicó que Trump está dispuesto a ofrecer cierta flexibilidad, pero esto viene con la expectativa de una respuesta unificada de parte de Irán. Este punto es complejo, dado que muchos líderes iraníes han sido eliminados en operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos e Israel, lo que puede complicar cualquier intento de presentar una postura consolidada. La portavoz afirmó que el presidente se siente satisfecho con el impacto del bloque económico impuesto a Irán, indicando que el país persa enfrenta una crisis financiera severa. “Irán está colapsando financieramente”, expresó, subrayando la presión que enfrenta el régimen de Teherán.
Leavitt también destacó la posición de fuerza que sostiene Estados Unidos en esta situación, afirmando que no solo Irán ha sufrido un debilitamiento militar, sino que también está atravesando un deterioro económico constante debido a las sanciones. “EEUU mantiene el control de la situación y la ventaja sobre Irán, que se encuentra significativamente debilitado”, insistió, reflejando la actitud de la administración hacia un país que consideran en declive.
Pocas horas antes de estas declaraciones, Trump había anunciado la extensión indefinida del alto el fuego con Irán, justo cuando estaba a punto de finalizar el cese de hostilidades previamente acordado. No obstante, dejó claro que el bloqueo a los puertos iraníes permanecerá vigente hasta que se alcance un acuerdo con Teherán. “He dirigido a nuestras Fuerzas Armadas para que continúen el bloqueo y, en todos los demás aspectos, permanezcan listas y capacitadas”, afirmó el presidente, ampliando el alto el fuego hasta que se presente una propuesta y se concluyan las negociaciones, independientemente del resultado.
Esta decisión se tomó en respuesta a un pedido del gobierno de Pakistán, que se ha ofrecido como mediador en este conflicto. La intención detrás de esta medida es proporcionar a Irán el tiempo necesario para consolidar su postura en la mesa de negociaciones, en un contexto de divisiones internas que han caracterizado al régimen. “El Gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido, lo cual no es inesperado”, concluyó Leavitt, dejando entrever que la complejidad de las negociaciones está profundamente arraigada en la inestabilidad política interna de Teherán.



