Unas tres explosiones fueron reportadas en Teherán, según la agencia de noticias semioficial Fars, mientras que la agencia estatal IRNA indicó que columnas de humo se elevaron en el centro de la capital iraní. En este escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el lanzamiento de una "gran operación de combate" con el objetivo de desmantelar las estructuras de poder de la República Islámica. Trump explicó que esta acción busca "proteger al pueblo estadounidense" al eliminar la amenaza que, según él, representa el régimen iraní.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, fue el primero en comunicar oficialmente el ataque el sábado por la mañana. Según lo informado por Fars, Katz describió el operativo como un "ataque preventivo" destinado a neutralizar amenazas significativas hacia su país. En respuesta, el gobierno israelí declaró un "estado de emergencia especial" en todo el territorio, conforme a un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa y difundido por diversos medios internacionales.
Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron su sistema de alarmas en todo el país debido a la posibilidad de un ataque de represalia por parte de Irán. El Ministerio de Defensa advirtió sobre la inminencia de ataques con misiles y drones contra Israel y su población civil. A partir de las 08:00 horas (hora local), se implementarán cambios drásticos en las pautas del Comando del Frente Interno, que incluyen la suspensión de actividades educativas y laborales, exceptuando a los sectores esenciales. Además, el Ministerio de Transportes de Israel anunció la cancelación de todos los vuelos comerciales y el cierre total del espacio aéreo, recomendando a la población evitar los aeropuertos hasta nuevo aviso.



