Tiflis, 18 de marzo (Redacción Medios Digitales).- Georgia se encuentra en un profundo duelo tras el fallecimiento del patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Iliá II, quien murió a los 93 años. Considerado un pilar fundamental de la unidad nacional, su partida ha generado un intenso lamento entre los georgianos, que lo recuerdan como un 'padre espiritual' y un símbolo de fortaleza para el país.
Bidzina Ivanishvili, líder del partido gobernante Sueño Georgiano, expresó que la nación ha perdido a una figura excepcional que siempre supo resaltar lo mejor de cada uno de sus compatriotas. En sus palabras, la muerte de Iliá II representa el cierre de una era que iluminó los corazones de los georgianos y dejó una huella imborrable en su historia.
El alcalde de Tiflis, Kaja Kaladze, inauguró una sesión del Gobierno con un minuto de silencio en honor al patriarca, afirmando que la tristeza se siente en cada rincón del país. La atmósfera en las calles es de melancolía, con ciudadanos llevando flores y encendiendo velas en la sede del Patriarcado. Iliá II, quien asumió el liderazgo de la iglesia en 1977, fue ingresado de urgencia en un hospital de Tiflis antes de su deceso debido a complicaciones de salud. Su legado perdurará en la memoria colectiva de la nación.



