La tensión interna en el oficialismo de La Libertad Avanza se hace cada vez más evidente, especialmente en lo que respecta al proyecto de reforma electoral que incluye la posible eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En las últimas semanas, las diferencias entre los sectores liderados por Patricia Bullrich y Martín Menem han comenzado a aflorar públicamente, revelando una grieta que podría complicar la cohesión del bloque.

Este problema se hizo palpable durante una reunión celebrada en el Salón de Honor de la Casa Rosada, donde se congregaron representantes del oficialismo y de bloques aliados. La cita, que inicialmente tenía como objetivo destrabar los debates legislativos, terminó siendo un escenario propicio para que los legisladores expusieran sus diferencias internas. Por un lado, estaban los seguidores de Bullrich, quienes abogan por la reforma y la posibilidad de que las PASO sean optativas, y del otro, los llamados “menemistas”, que se oponen rotundamente a cualquier modificación que implique la eliminación de este mecanismo electoral.

La desconfianza entre los diferentes sectores se ha incrementado, especialmente entre los diputados libertarios, que ven con recelo las decisiones de Bullrich. Esta situación se intensificó tras sus recientes declaraciones sobre la opción de que las PASO sean optativas, lo que generó malestar en algunos legisladores que temen que esto pueda debilitar la posición del oficialismo. En este contexto, el bloque libertario ha decidido que la diputada Gisella Castelnuovo se convierta en la portavoz de sus preocupaciones en relación al proyecto de reforma electoral, que hasta el momento solo ha sido presentado en el Senado.

Por su parte, el grupo que apoya a Menem ha expresado que la eliminación de las PASO es una línea roja que no están dispuestos a cruzar. La estrategia de este sector consiste en fortalecer sus alianzas con legisladores de otros bloques que comparten su postura, en un intento por bloquear cualquier intento de modificación que no cuente con su consenso. Este tira y afloja dentro del oficialismo no solo afecta la dinámica legislativa, sino que también podría repercutir negativamente en el apoyo popular hacia el gobierno.

A pesar de las tensiones, el presidente del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, ha señalado que se prevé llevar el tema al recinto el próximo 20 de mayo. Originalmente, la intención era tratar esta cuestión una semana antes, el 13 de mayo, pero se decidió postergar la discusión para evitar que coincidiera con una marcha federal de universidades nacionales, que se espera genere una fuerte protesta contra el desfinanciamiento educativo. Esta decisión refleja la necesidad del oficialismo de manejar con cuidado la agenda legislativa y evitar que las tensiones internas se conviertan en un problema aún más grande.

El clima en la Casa Rosada es de incertidumbre, y las decisiones que se tomen en los próximos días serán cruciales para determinar el rumbo del proyecto electoral y la cohesión del oficialismo. Con un panorama político cada vez más fragmentado y un electorado que observa atentamente, las próximas semanas serán clave para que el gobierno logre mantener su unidad interna y avanzar en las reformas que considera necesarias. La forma en que se resuelva esta grieta podría tener implicaciones significativas no solo para la estabilidad del bloque de La Libertad Avanza, sino también para las perspectivas electorales del oficialismo en el futuro.

A medida que se acerca la fecha de la sesión, todos los actores involucrados se preparan para un debate que promete ser intenso y que podría definir el futuro de las PASO en el país. Las negociaciones entre los diferentes sectores del oficialismo se intensificarán, y será fundamental observar cómo cada uno de ellos maneja sus diferencias en un contexto político cada vez más complicado.