La figura de Emil Lorenzo Stehle, un ex obispo que dejó su huella en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas, Ecuador, se encuentra en el ojo de la tormenta tras la revelación de un informe alemán que documenta 16 denuncias de abusos sexuales en su contra. A pesar de que su estatua se eleva seis metros sobre el tráfico de la ciudad, su legado está manchado por graves acusaciones que han llevado a un creciente clamor por la retirada de sus honores en la región.
El informe, elaborado por la abogada Bettina Janssen y presentado en julio de 2022, examina los archivos de la Oficina de Coordinación de Fidei Donum y de Adveniat, instituciones que Stehle dirigió entre 1977 y 1988. La investigación se centró en identificar posibles abusos sexuales y actos de encubrimiento asociados a su gestión y la de sacerdotes que llegaron a América Latina bajo el programa Fidei Donum. Las denuncias, que datan desde 2003, incluyen testimonios de cinco mujeres que se identifican con letras, así como otras referencias a víctimas adicionales.
Los abusos habrían ocurrido en diferentes etapas de la carrera eclesiástica de Stehle, desde su tiempo como sacerdote en Bogotá en los años 50, hasta su desempeño como obispo auxiliar de Quito y luego como obispo de Santo Domingo. La investigación ha impulsado a organizaciones de mujeres en la zona a reclamar justicia y visibilizar el sufrimiento de las víctimas. Aunque el informe se limita a los archivos de Adveniat, se sugiere que se realicen esfuerzos para contactar a posibles víctimas en colaboración con diócesis latinoamericanas. La situación ha abierto un debate sobre la necesidad de revisar los legados de figuras eclesiásticas en función de su comportamiento y las denuncias en su contra.



