El juicio por la muerte de Diego Maradona se reanuda el 28 de abril con una serie de declaraciones cruciales que podrían influir en el veredicto final. Entre los testigos que comparecerán ante el tribunal se encuentra Verónica Ojeda, ex pareja del astro y madre de su hijo, Dieguito Fernando. Ojeda ya había brindado su testimonio en el debate oral de principios de 2025, donde expuso aspectos de su relación con Maradona y su preocupación por su salud en los últimos tiempos.

Asimismo, se espera la declaración de Rita Maradona, hermana del futbolista, quien también ha manifestado su deseo de aportar información sobre los últimos días de vida de su hermano. Junto a ellas, un forense de la Policía Científica se sumará a las declaraciones, aportando su perspectiva profesional sobre las circunstancias que rodearon la muerte de uno de los más grandes ídolos del fútbol mundial.

Uno de los momentos más esperados de la jornada será el testimonio de Carlos Díaz, el psicólogo que ha sido acusado de tener un rol fundamental en el aislamiento de Maradona en sus días finales. Este profesional, que fue el encargado de su tratamiento por adicciones, se presentará ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, donde ofrecerá su versión de los hechos por primera vez. La expectativa es alta, dado que su relato puede tener un impacto significativo en el juicio.

Díaz, que contaba con una buena relación con Maradona, había comenzado a trabajar con él poco antes de su trágica muerte el 25 de noviembre de 2020. Su defensa, liderada por el abogado Diego Olmedo, sostiene que la actitud del psicólogo no fue la causa de la muerte del futbolista, sino que más bien actuó con el interés de protegerlo en un momento en que Diego no quería recibir visitas. Sin embargo, esta defensa se enfrenta a una acusación grave: no solo se le imputa homicidio simple con dolo eventual, sino que también se le acusa de haber dejado a Maradona en un estado de soledad extrema en sus últimos días.

La fiscalía, encabezada por los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, ha presentado pruebas que sugieren que Díaz fue quien aconsejó a la familia que no se acercara a la internación domiciliaria de Maradona, lo que generó un clima de aislamiento que muchos consideran perjudicial. Las hijas de Maradona, en particular, han expresado su incomodidad con esta decisión, señalando que se sintieron obligadas a aceptar la recomendación del psicólogo, creyendo que era lo mejor para su padre. Sin embargo, esta decisión llevó a un reencuentro trágico, cuando al intentar visitar a Diego, se encontraron con la noticia de su muerte.

El juicio no solo examina las acciones de Díaz, sino que también pone en el centro del debate la responsabilidad de quienes estaban a cargo del cuidado de Maradona. La figura del ídolo argentino se ha vuelto un símbolo en la discusión sobre la salud mental y el manejo de las adicciones, lo que agrega una capa de complejidad al caso. La sociedad observa atentamente cómo se desarrollan los testimonios y qué implicaciones tendrá esto para los profesionales de la salud que trabajan con personas en situaciones vulnerables.

La resolución de este juicio no solo afectará a los involucrados directamente, sino que también podría sentar un precedente en el ámbito de la salud mental y la responsabilidad profesional. La intersección entre la fama, la vulnerabilidad humana y la ética en el tratamiento de adicciones es un tema que sigue generando debate. A medida que se reanuda el juicio, la atención de la opinión pública se centra en el relato de los testigos y en lo que develarán sobre los días finales de Diego Maradona, un personaje que ha dejado una huella imborrable en la historia del deporte argentino y mundial.