En un informe reciente, la organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado una alarmante campaña de reclutamiento forzoso y detenciones arbitrarias perpetradas por el Ejército de Ruanda y el grupo armado conocido como Movimiento 23 de Marzo (M23) en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Según el documento, esta ofensiva se desarrolló entre mediados de 2024 y diciembre de 2025, afectando a miles de combatientes y civiles en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. La situación en esta región, que ya enfrenta una larga historia de conflictos, se ha visto exacerbada por estas graves violaciones a los derechos humanos.
El informe de HRW detalla una serie de redadas y arrestos masivos que han llevado a la captura de personas, muchas de las cuales han sido sometidas a torturas y otros abusos. Los investigadores revelan que miembros del M23, con el respaldo de fuerzas militares de Ruanda, se han involucrado en actos de violencia extrema, incluyendo asesinatos y trabajos forzados, así como la utilización de menores como soldados. Estos actos han sido calificados por la ONG como crímenes de guerra, lo que subraya la gravedad de la situación y la necesidad urgente de investigación y rendición de cuentas.
Clémentine de Montjoye, investigadora principal de HRW para la región de los Grandes Lagos, destacó que los campos de entrenamiento del M23 en el este de la RDC son escenarios de sufrimiento extremo, donde los reclutas enfrentan condiciones inhumanas y torturas que, en algunos casos, han resultado en la muerte. Montjoye hizo un llamado a los gobiernos de la región y aliados internacionales para presionar a Ruanda a poner fin a estas violaciones y para que se lleve a cabo una investigación exhaustiva sobre los responsables de estos crímenes.
HRW ha entrevistado a 102 exdetenidos que lograron escapar de los campos de entrenamiento de Rumangabo y Tshanzu, y que posteriormente se unieron al M23 o se entregaron al Ejército congoleño. Uno de los testimonios más impactantes proviene de un joven que, al ser reclutado, era solo un estudiante y se vio obligado a participar en actividades horrendas, como enterrar cuerpos de compañeros caídos. Este relato pone de manifiesto la desesperante realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes en la región.
El informe también incluye un análisis visual, apoyado por vídeos y fotografías geolocalizadas, así como imágenes satelitales que han permitido a los investigadores documentar la magnitud de los abusos en los campos mencionados. Las reconstrucciones en 3D han sido utilizadas para estimar el número de personas que han sido transportadas en camiones, lo que ilustra la escala del reclutamiento forzado que se ha llevado a cabo en la región.
La situación en el este de la RDC se tornó crítica a finales de enero de 2025, cuando el M23 capturó la ciudad de Goma, la capital de Kivu del Norte, y posteriormente Bukavu, en Kivu del Sur, tras intensos enfrentamientos con el Ejército congoleño. Ante esta crisis, los presidentes de la RDC y Ruanda firmaron un acuerdo de paz en diciembre de 2025 en Washington, un pacto que, a pesar de su buena voluntad, ha sido objeto de acusaciones mutuas de incumplimiento por ambas partes. Este acuerdo se suma a los esfuerzos de mediación impulsados por Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que culminaron con la firma de un acuerdo marco en Doha en noviembre de ese mismo año.
Desde hace más de dos décadas, el este de la RDC ha sido escenario de un conflicto incesante, alimentado por la actividad de diversos grupos rebeldes y el Ejército nacional, a pesar de la presencia de la misión de la ONU en la región. La situación actual, marcada por el recrudecimiento de la violencia y las violaciones de derechos humanos, requiere de atención internacional y acciones concretas para evitar una mayor escalada del conflicto y garantizar la protección de la población civil.



