El Tribunal Superior de Justicia de Israel declaró ilegal por unanimidad la práctica de registrar qué ciudadanos concurren a votar durante la jornada electoral. La medida alcanza a los delegados de los partidos políticos, entre ellos el Likud, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, y también prohíbe utilizar la información obtenida mediante esos registros.
El fallo, emitido este jueves, anuló una decisión previa de la Comisión Electoral Central que había autorizado la práctica a comienzos de este mes. Según el dictamen, distintos partidos la llevan adelante desde al menos 2020.
La jueza Yael Willner sostuvo que, sin una autorización legal expresa, los representantes partidarios presentes en los centros de votación no pueden transmitir a sus respectivas fuerzas información sobre si una persona ejerció su derecho al voto. La magistrada fundamentó su posición en jurisprudencia previa y señaló que cualquier acto administrativo que afecte un derecho fundamental debe estar respaldado de manera explícita por una ley.
Willner, cuyo criterio fue acompañado por los jueces Alex Stein y Chaled Kabub, también advirtió que el hecho de que esta práctica se haya repetido durante varios ciclos electorales no la vuelve legal. Para el tribunal, la existencia de una costumbre no reemplaza la exigencia de contar con una norma que autorice el registro y la comunicación de esos datos.



