La transformación de las fuerzas que impulsan la economía global está generando un fenómeno de reemplazo de élites, que pierden su legitimidad. Este deterioro de la confianza ocurre cuando los líderes abandonan el bienestar del pueblo para enfocarse en su propio beneficio, lo que provoca una desconexión con la ciudadanía que, a su vez, decide buscar nuevas representaciones.
Este fenómeno, que se remonta a la novela 'El Gran Gatsby' de Scott Fitzgerald, ilustra la decadencia de un millonario que, a pesar de su riqueza, es despreciado por la élite tradicional. La narrativa de Fitzgerald revela cómo, en una época de crisis económica, la ostentación de Gatsby se convierte en un símbolo de la corrupción que permea a la sociedad, reflejando la lucha de 40 millones de estadounidenses empujados a la pobreza.
Hoy, la situación se repite de manera alarmante con el escándalo de Jeffrey Epstein, un notorio pedófilo cuyas conexiones abarcan diversas élites en Estados Unidos y más allá. La reciente apertura de su correspondencia por parte del Departamento de Justicia muestra la falta de ética y responsabilidad de figuras influyentes en momentos críticos, al tiempo que los ciudadanos enfrentan la precariedad laboral y la pérdida de ahorros. La desconexión entre la élite y el pueblo se vuelve más evidente, creando una sociedad que exige cambios profundos y urgentes.



