La Habana, 21 de mayo (Redacción Medios Digitales) - Este jueves, Cuba se prepara para enfrentar otra jornada de severos apagones que afectarán al 60% de su territorio, según informes de la Unión Eléctrica (UNE). La crisis energética que atraviesa la isla ha alcanzado niveles alarmantes, con cortes de luz prolongados que se han vuelto una constante en la vida cotidiana de los cubanos. En la capital, La Habana, los habitantes sufren apagones de más de 22 horas diarias, mientras que en otras regiones del país los cortes pueden extenderse por más de dos días consecutivos.
La situación se agrava por el contexto político y económico que vive la isla. Desde mediados de 2024, Cuba ha estado bajo una intensa crisis energética, exacerbada por las restricciones impuestas por Estados Unidos, que el gobierno cubano califica de "genocidas". Estas medidas han llevado a La Habana a señalar a la administración estadounidense como responsable de "asfixiar" la economía cubana, dificultando el acceso a recursos vitales, incluidos el petróleo y el diésel, que son esenciales para la generación eléctrica.
La UNE ha señalado que la capacidad de generación eléctrica durante el horario pico alcanzará los 1.335 megavatios (MW), mientras que la demanda máxima se estima en 3.250 MW. Esto genera un déficit significativo de 1.915 MW, lo que obliga a desconectar 1.945 MW para evitar sobrecargas en el sistema. Este desequilibrio pone de manifiesto la fragilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba, que enfrenta serias dificultades estructurales.
Uno de los factores que contribuyen a esta crisis es la obsolescencia de las plantas termoeléctricas, muchas de las cuales tienen décadas de antigüedad y carecen de las inversiones necesarias para su modernización. En la actualidad, seis de las dieciséis unidades de generación termoeléctrica del país están fuera de servicio, ya sea por averías o por mantenimiento. Esta fuente de energía representa el 40% del mix energético nacional y, a pesar de estar alimentada por crudo nacional, no se ve afectada directamente por el bloqueo petrolero.
En cuanto a las fuentes alternativas, otro 40% del mix energético proviene de motores de generación que dependen de diésel y fueloil importados. Las sanciones estadounidenses han llevado a la paralización de estos motores debido a la escasez de combustible. El resto de la matriz energética, que abarca un 20%, proviene de gas y energías renovables, destacando el reciente impulso a la energía solar con el apoyo de inversiones chinas.
Cuba enfrenta una necesidad diaria de aproximadamente 100.000 barriles de petróleo para satisfacer sus requerimientos energéticos, de los cuales 40.000 se producen internamente. Sin embargo, estudios independientes sugieren que se requieren entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para revitalizar el sistema energético cubano. Este escenario plantea un desafío considerable para el gobierno, que debe encontrar soluciones efectivas para mitigar los efectos de una crisis que afecta a la población en su vida diaria y a la economía del país.
En resumen, los apagones en Cuba son un reflejo de problemas más profundos que afectan no solo la infraestructura energética sino también la calidad de vida de los ciudadanos. La combinación de factores internos y externos ha llevado a la isla a una situación crítica, donde la búsqueda de alternativas y soluciones se vuelve cada vez más urgente para el futuro del país.


