La Habana, 12 de junio.- Este viernes, Cuba se verá afectada por una crisis eléctrica sin precedentes, con cortes de energía que impactarán al 57% de la población de la isla. Según la información proporcionada por la Unión Eléctrica (UNE), esta situación se tornará crítica durante las horas de mayor demanda, que coinciden con la tarde-noche. Las estadísticas indican que la capacidad de generación eléctrica se situará en 1.310 megavatios (MW), mientras que la demanda alcanzará los 3.000 MW, lo que resulta en un déficit de 1.690 MW.

Este nuevo episodio de apagones se inscribe en un contexto de crisis energética que se ha intensificado desde mediados de 2024. Las restricciones impuestas por Estados Unidos, calificadas por la ONU como contrarias al derecho internacional, han agravado la situación. La combinación de un bloqueo petrolero y la falta de inversiones en el sector energético han llevado a la población cubana a soportar cortes de electricidad que, en la capital, La Habana, no superan las cuatro horas diarias, mientras que en otras regiones la falta de electricidad puede extenderse por hasta dos días consecutivos.

El gobierno cubano ha reconocido que la situación es crítica, y esto se debe en gran medida a la obsolescencia de las plantas termoeléctricas, muchas de las cuales han estado en funcionamiento durante décadas sin recibir las necesarias actualizaciones y mantenimiento. Este desgaste ha llevado a que muchas de estas unidades de generación sufran fallas frecuentes, lo que complica aún más la ya precaria situación energética del país. En el día de hoy, nueve de las dieciséis unidades de generación están inactivas, lo que limita severamente la capacidad de respuesta del sistema eléctrico nacional.

El mix energético de Cuba se compone en un 40% de generación térmica, que no se ve afectada por el bloqueo estadounidense, ya que utiliza crudo nacional. Sin embargo, el otro 40% depende de motores que funcionan con diésel y fueloil, los cuales están directamente impactados por las restricciones de combustibles impuestas por el exterior. Esta dependencia de combustibles importados se ha vuelto insostenible, ya que el acceso a estos recursos se ha visto severamente restringido, complicando aún más la situación energética.

Mientras tanto, el 20% restante de la energía proviene de fuentes de gas y renovables, siendo la energía solar la que ha recibido un impulso reciente gracias a la colaboración con China. Sin embargo, esta alternativa todavía no es suficiente para cubrir las necesidades energéticas diarias de Cuba, que requiere aproximadamente 100.000 barriles de petróleo para funcionar, de los cuales solo 40.000 provienen de la producción nacional. Esta disparidad entre la oferta y la demanda no solo pone en riesgo el suministro eléctrico, sino que también afecta a la vida cotidiana de millones de cubanos.

Es evidente que la crisis energética en Cuba no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una serie de factores interrelacionados que han llevado al país a esta situación crítica. La falta de inversión, la obsolescencia de la infraestructura y las restricciones externas han creado un escenario complicado que se traduce en sufrimiento para la población. El futuro inmediato no parece prometedor, y la necesidad de soluciones sostenibles y efectivas es más urgente que nunca.