La situación energética en el norte argentino se ha vuelto crítica, dejando a las industrias azucareras y citrícolas al borde del colapso. A partir del 1 de julio, el Gobierno implementó una restricción total de suministro de gas natural, conocida como "Rampa 0", que afectará de manera severa la operación de estos sectores productivos vitales para la región del NOA. Mientras el Ejecutivo nacional hace hincapié en la supuesta abundancia energética y el desarrollo de Vaca Muerta, los ingenios azucareros y las plantas de citrus se preparan para enfrentar una paralización que podría poner en riesgo más de 100.000 empleos, tanto directos como indirectos.

Las organizaciones que representan a estos sectores, como la Unión Industrial de Tucumán (UIT) y la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA), han expresado su descontento mediante comunicados contundentes. A ello se suma un pedido formal por parte del gobierno provincial, instando a la Nación a reconsiderar esta medida drástica que, de no revertirse, podría tener consecuencias devastadoras para la economía regional. Sin embargo, hasta el momento, la respuesta oficial ha sido escasa, lo que aumenta la incertidumbre sobre el futuro inmediato de estas actividades productivas.

La empresa distribuidora Naturgy NOA notificó a los industriales que, desde la fecha mencionada, se procederá a la reducción total del consumo de gas, permitiendo únicamente el suministro mínimo necesario para completar el procesamiento de productos en curso. Esta decisión ha sido justificada por la necesidad de priorizar el abastecimiento a hogares, escuelas y hospitales, pero a diferencia de ocasiones anteriores, no se ha otorgado un margen de tolerancia, lo que acelera aún más la inminente paralización de las actividades.

De acuerdo con el comunicado emitido por ACNOA, que preside Roberto Sánchez Loria, la disponibilidad de gas de la Cuenca Norte, que se había garantizado el mes anterior tras gestiones del gobierno provincial, ya no es suficiente para mantener la actividad de los ingenios. La situación se complica aún más por el hecho de que el sector ahora se ve obligado a recurrir al Gas Natural Licuado (GNL) importado, cuyo costo ha alcanzado cifras exorbitantes de hasta 24 dólares por millón de BTU, en contraste con los 3 dólares que se pagan en otras regiones del país.

Jorge Rocchia Ferro, presidente de la UIT y figura destacada en el sector sucroalcoholero, ha sido claro al describir la crisis. En declaraciones recientes, denunció la paralización de ingenios y plantas citrícolas, mientras criticaba la falta de transparencia en el sistema energético nacional y el trato desigual que recibe el norte del país. "La diferencia de precios en el gas es insostenible y refleja un trato discriminatorio hacia nuestra región", afirmó, aludiendo a la disponibilidad de gas a precios bajos en el sur del país frente a los altos costos que enfrentan en el norte.

Entre los casos más preocupantes se encuentra el ingenio Ñuñorco, situado en Monteros, que no ha podido iniciar su zafra. Asimismo, plantas como San Miguel, una de las más significativas del país, se ven obligadas a detener su producción. La cifra de 100.000 trabajadores que podrían verse afectados no es solo un número, sino una realidad que impactará directamente en las familias y comunidades que dependen de estas industrias para su sustento.

La incertidumbre que rodea a estas industrias no es solo una cuestión económica, sino que también plantea serias interrogantes sobre la política energética del país. La falta de un plan claro y la disparidad en la distribución de recursos energéticos generan un clima de desconfianza y frustración entre los productores del norte, que se sienten cada vez más marginados en un contexto donde el desarrollo económico debería ser equitativo para todas las regiones de Argentina.