El conflicto por el cierre de la planta de FATE ha entrado en una etapa crítica, caracterizada por la creciente tensión entre el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) y la empresa. Esta situación se produce en un contexto de negociaciones estancadas, donde las partes han mostrado posturas cada vez más inflexibles. La conciliación obligatoria, convocada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, no ha logrado avanzar, lo que ha llevado al sindicato a buscar nuevas estrategias para evitar la clausura definitiva de la fábrica.
Ante la falta de avances en las audiencias laborales, el SUTNA ha decidido intensificar sus acciones y ha solicitado una reunión formal con el gobernador Axel Kicillof. Este movimiento no es casual y responde a una serie de gestos políticos que han incluido encuentros con legisladores de distintos niveles y la presentación de un proyecto de ley que propone la “ocupación temporaria” de la planta. El sindicato busca así promover la intervención del Estado para preservar los puestos de trabajo y mantener la actividad productiva en la región.
El punto de inflexión en esta disputa se dio durante una reunión en la Legislatura bonaerense, donde el SUTNA dialogó durante tres horas con integrantes del bloque oficialista de Unión por la Patria, alineado con Kicillof. Durante este encuentro, se manifestó una clara disposición por parte del oficialismo para explorar alternativas que permitan sostener la operatividad de FATE. El sindicato destacó que se acordó la importancia de mantener la fábrica en funcionamiento, lo que abre la puerta a futuras negociaciones.
Con esta nueva estrategia, el SUTNA planea llevar su reclamo al más alto nivel de decisión política provincial. Este miércoles 1 de abril, el sindicato organizará una movilización hacia la Casa de Gobierno en La Plata, donde entregará una carta solicitando una audiencia con el gobernador Kicillof. La acción incluirá una concentración en Plaza San Martín, facilitando la llegada de los trabajadores en micros desde las fábricas, en un esfuerzo por visibilizar la urgencia de la situación y presionar por una solución.
Desde la perspectiva empresarial, la postura del SUTNA es considerada inviable, ya que la empresa ha reafirmado su decisión de cerrar la planta, argumentando que tanto la expropiación como la ocupación temporaria son medidas que requieren de la intervención del Estado bajo condiciones específicas que, en su opinión, no se cumplen en este caso. En la última audiencia, realizada de forma virtual, un representante de FATE dejó en claro que no hay posibilidad de revertir la decisión de cierre, lo que profundiza la incertidumbre entre los trabajadores y sus familias.
La legislación vigente, tanto a nivel nacional como provincial, exige que exista una declaración de utilidad pública para proceder con cualquier tipo de ocupación. Sin embargo, el SUTNA sostiene que la situación actual de la planta, que enfrenta un cierre inminente, justifica una intervención estatal. A medida que el conflicto se intensifica, tanto el sindicato como la empresa se encuentran en una encrucijada, donde cada decisión podría tener un impacto significativo en la vida de miles de trabajadores y en la economía local.



