La situación en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) ha alcanzado un punto crítico donde las tensiones internas y las denuncias de irregularidades han comenzado a eclipsar las explicaciones previamente asumidas sobre restricciones presupuestarias y demoras administrativas. La reciente convocatoria de trabajadores, junto a figuras de la CGT Regional Córdoba y otros sindicatos, pone de manifiesto un descontento que va más allá de simples problemas operativos y se adentra en el terreno del manejo político y administrativo de la planta.
Los reclamos de los trabajadores, organizados a través del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), han cobrado fuerza bajo el liderazgo de Marcelo Bertorello, quien ha denunciado la gestión del actual director de FAdeA, Julio Manco. Los operarios critican la notable disminución de la actividad en la fábrica y la falta de una planificación estratégica que pueda garantizar el futuro de la planta. Además, la ausencia de respuestas concretas sobre contratos fundamentales para el funcionamiento de la empresa ha encendido alarmas entre los empleados, quienes sienten que su futuro se encuentra en un limbo preocupante.
Las manifestaciones recientes, que incluyen un acampe frente a la planta, han sido un grito de unidad en la defensa del empleo y la dignidad laboral, en un contexto donde la presión también podría trasladarse al Ministerio de Defensa, en la sede del edificio Libertador. La comunidad laboral de FAdeA aguarda una respuesta del ministro Carlos Presti a una serie de reclamos enviados en marzo, que detallan las inquietudes que ahora se han convertido en motivos de protesta, reflejando la urgencia de una respuesta institucional a las demandas de los trabajadores.
Uno de los puntos más críticos que ha generado un gran malestar interno es la reciente contratación de Martina Yacobiti, quien se desempeñó como ceremonial en la Presidencia durante la gestión anterior y que, según diversas voces sindicales, no ha demostrado un rol claro dentro de la planta. Su incorporación ha sido cuestionada no solo por la falta de claridad sobre sus funciones, sino también por las implicaciones de favoritismo que se desprenden de su vinculación con Manco, lo que suscita serias dudas sobre la transparencia en los procesos de selección de personal.
La controversia se intensificó tras la difusión de un audio, que se atribuye al presidente de FAdeA, donde se instruye a Recursos Humanos a manejar la contratación de Yacobiti con “extrema discreción”. En la grabación, se hace referencia a Diego Colunga, actual director de Aerolíneas Argentinas, vinculado a la contratación a través de relaciones personales, lo que genera suspicacias sobre la existencia de redes de influencia que comprometen la gestión de una entidad estatal de vital importancia para el país.
El clima de desconfianza se ve alimentado por la inclusión de otros asesores en el equipo de FAdeA, como Guillermo Ballesteros y Miguel Lucifora, exgerentes de Aerolíneas Argentinas que fueron desvinculados en 2009 tras denuncias de irregularidades. Para muchos, estas decisiones no solo representan un desvío de los principios de meritocracia que deberían regir en la administración pública, sino que también ponen en riesgo la integridad y el desempeño de una empresa clave para la defensa y la industria aeronaútica nacional. A medida que la crisis en FAdeA se profundiza, la presión sobre sus directivos y el gobierno se intensifica, exigiendo respuestas claras y acciones concretas para restaurar la confianza y asegurar el futuro de sus trabajadores.



