En las últimas horas, la incertidumbre rodea la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien podría estar cerca de ser removido de su cargo. Este clima de tensión surge de la presión creciente dentro de diferentes sectores del Gobierno, donde, a pesar de que anteriormente se desestimaba cualquier cambio, ahora se considera su salida como una opción inminente. Las complicaciones políticas en el Congreso y la relación con los aliados se han vuelto insostenibles, y la situación se torna más apremiante con la inminente indagatoria del fiscal general, Gerardo Pollicita, que podría complicar aún más su posición.
La percepción entre varios funcionarios del Gobierno es que la continuidad de Adorni se ha transformado en un verdadero callejón sin salida, donde la opción de mantenerlo en su puesto se convierte en un lastre. “Hay un consenso en que no debería continuar”, afirmaron fuentes cercanas a la situación, subrayando que, aunque su salida no sea inmediata, existe un amplio sector que considera que no debería pasar del próximo fin de semana. Otros, más pesimistas, sostienen que “tiene los días contados”, evidenciando el profundo descontento que existe con su gestión.
A medida que se indagan las razones detrás de esta crisis, se observa que tanto los aliados de Santiago Caputo como los de Karina Milei han comenzado a perder la fe en la capacidad de Adorni para mantener su puesto. A pesar de que el oficialismo en el Congreso logró avanzar con la votación del Súper-RIGI y el pago a los holdouts sin convocar a Adorni a interpelación, la estrategia de posponer la discusión parece haber sido un arma de doble filo. Cada demora en la toma de decisiones aumenta la presión sobre los opositores, al tiempo que expone las debilidades del gabinete.
Karina Milei, en una conversación reciente con un colaborador cercano, dejó claro que el límite para Adorni sería su procesamiento judicial. Esta afirmación fue respaldada por el presidente Javier Milei, quien en una reciente declaración desde España insinuó que no dudaría en despedir a Adorni si la Justicia decidiera avanzar en su contra. Este cambio de tono, que marca un contraste con las declaraciones anteriores de Milei, parece abrir la puerta a un posible recambio en el gabinete, una posibilidad que no ha pasado desapercibida para los analistas políticos.
En el seno de las fuerzas libertarias, se sostiene que el futuro de Adorni está en manos de Javier Milei, quien tendría la última palabra en cualquier decisión sobre su continuidad. Sin embargo, un entendimiento entre Karina Milei y Santiago Caputo para desplazar a Adorni y encontrar un reemplazo podría simplificar el proceso. Esta unión de fuerzas podría ser crucial en un momento donde la figura del jefe de Gabinete se encuentra debilitada, y su permanencia se considera un costo elevado para el Gobierno.
Los ecos de esta crisis se escuchan en todas las esferas del oficialismo, donde recientes declaraciones de un colaborador del karinismo apuntan a que Adorni “está liquidado” y su salida es inminente. Esta percepción no es unánime, ya que algunos miembros del sector advierten que condenar a Adorni a la salida anticipada sería un error estratégico, una especie de sentencia previa que podría tener repercusiones negativas en el futuro. La situación es volátil, y en el transcurso de este fin de semana, los acontecimientos podrían tomar un rumbo decisivo para el futuro del Gobierno y su gabinete.



