La organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) ha revelado una alarmante cifra: desde 2011, al menos 35 personas dedicadas a la búsqueda de desaparecidos en México han sido asesinadas, entre las cuales 21 son mujeres. Este desgarrador dato se dio a conocer en el marco de la XIV Marcha por la Dignidad de las Madres Buscadoras, que coincide con el Día de las Madres en el país, y subraya la creciente violencia que enfrenta este grupo, mayoritariamente femenino, que se ha erigido como un baluarte en la lucha por la verdad y la justicia en medio de una crisis humanitaria que mantiene a 133.601 personas desaparecidas, según el último informe del gobierno mexicano.

La crisis de desapariciones en México es un fenómeno complejo y multifacético que ha sido alimentado por factores como la violencia del narcotráfico, la corrupción institucional y la impunidad. En este contexto, la participación de las mujeres en los colectivos de búsqueda se torna fundamental. Se estima que más del 90% de estos grupos está conformado por mujeres, quienes han tomado la iniciativa en la búsqueda de sus seres queridos, enfrentándose a riesgos extremos y a una falta de respuestas efectivas por parte del Estado. La directora ejecutiva de AI en México, Edith Olivares Ferreto, destacó que son estas mujeres —madres, esposas, hermanas e hijas— las que han asumido la responsabilidad de recorrer espacios de alto riesgo en su incansable búsqueda.

El llamado de AI al gobierno de Claudia Sheinbaum es claro y urgente: deben garantizar la seguridad de quienes se dedican a estas labores de búsqueda. En su comunicado, la organización enfatiza que la protección de estas mujeres es vital, no solo por su labor en la búsqueda de desaparecidos, sino también por su papel como defensoras de derechos humanos. AI insta al Estado mexicano a reconocer formalmente a estas buscadoras como defensoras de derechos humanos, lo que les permitiría acceder a mecanismos de protección a nivel nacional e internacional.

La situación es aún más crítica si se considera que, según las cifras proporcionadas por AI, cada día desaparecen 90 personas en México. Este dato pone de relieve la urgente necesidad de una respuesta institucional más robusta y efectiva. Las autoridades deben adoptar medidas integrales que no solo reconozcan la labor de las buscadoras, sino que también promuevan su participación activa en las investigaciones relacionadas con las desapariciones. La falta de respuesta por parte del Estado ha llevado a que muchas familias tomen la iniciativa, enfrentándose a barreras institucionales y a la violencia del crimen organizado.

En este contexto, AI también hizo un llamado a las autoridades para que busquen apoyo internacional. La organización señala que el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) ha ofrecido asistencia, lo que podría traducirse en recursos técnicos y financieros que fortalezcan las labores de búsqueda y las investigaciones forenses. Esto no solo beneficiaría la identificación de desaparecidos, sino que también proporcionaría medidas de protección necesarias para las familias que se encuentran en esta lucha.

La crisis de desapariciones en México es un tema que no puede ser ignorado, y el papel de las mujeres en esta lucha es fundamental. Su valentía y determinación en la búsqueda de la verdad y la justicia merecen un reconocimiento institucional y una protección adecuada. La situación actual exige una respuesta coordinada y efectiva por parte del Estado, así como un compromiso real para abordar las causas de la desaparición de personas en el país. La vida de miles de familias depende de ello, y la comunidad internacional observa con atención lo que sucede en México.