El sector del delivery en Argentina ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, convirtiéndose en una parte integral de la rutina diaria de los consumidores. Plataformas como PedidosYa y Rappi han liderado este auge, facilitando el acceso a una amplia gama de productos alimenticios y otros bienes. Sin embargo, a pesar de este aumento en la demanda, la realidad económica de los usuarios es preocupante, ya que el poder de compra ha disminuido un 12% en el último año. Este fenómeno se debe principalmente a que el incremento de los precios en el sector del delivery ha superado el aumento de los salarios, lo que ha llevado a los consumidores a reducir la cantidad de pedidos que pueden realizar.

Un informe elaborado por la consultora Focus Market resalta que, si bien los ingresos de los trabajadores han aumentado en términos nominales, la capacidad de compra en lo que respecta a pedidos de delivery ha disminuido significativamente. Damián Di Pace, director de la consultora, explica que el verdadero problema radica en los precios de los servicios de delivery, que se han incrementado a un ritmo más acelerado que los salarios. Este desajuste ha generado una situación en la que los consumidores deben hacer malabares para poder disfrutar de sus comidas favoritas a través de estas plataformas.

Los datos del informe son alarmantes: en abril de 2026, algunas de las categorías más populares, como hamburguesas, helados y pizzas, han experimentado aumentos de precios de hasta un 41% en comparación con el año anterior. Por ejemplo, el costo de una hamburguesa ha pasado de $10.600 a $15.000, mientras que el kilo de helado ha escalado de $19.800 a cerca de $28.000. Por su parte, el precio de una pizza ha aumentado de $17.700 a aproximadamente $25.000. Esta serie de aumentos impacta directamente en el número de pedidos que un trabajador promedio puede permitirse, lo que ha llevado a una reducción en la cantidad de hamburguesas y pizzas que se pueden adquirir con un salario promedio.

El salario promedio en febrero de 2026 se situó en $1.734.357, lo que le permite a un trabajador comprar en promedio 116 hamburguesas, una caída notable respecto a las 132 que podía adquirir un año atrás. En el caso de las pizzas, la caída es aún más pronunciada, pasando de 79 a 69 unidades. Este contexto resalta una preocupante tendencia que no solo afecta a los consumidores, sino también a los repartidores que operan en este ecosistema.

El informe también arroja luz sobre la difícil situación que enfrentan los repartidores. Según datos del Índice APP de la Fundación Encuentro, el ingreso promedio por pedido para un repartidor fue de $3.033 en diciembre de 2025. Para alcanzar el umbral de la Canasta Básica Total de una familia tipo y evitar caer en la pobreza, un trabajador necesitaría completar 454 pedidos al mes, lo que equivale a aproximadamente 18 entregas diarias sin descanso. Esta carga de trabajo es insostenible y refleja la precariedad laboral a la que están sometidos muchos de ellos.

Además, el estudio señala que el 70% de los repartidores trabaja solo tres horas diarias, utilizando estas aplicaciones como una fuente de ingreso adicional. Este escenario se ve agravado por las comisiones que las plataformas de delivery imponen a los comercios, que oscilan entre el 25% y el 35%, un valor considerablemente superior al de otros marketplaces. A esto se suman las tarifas de servicio que deben afrontar los consumidores, que varían entre el 1,5% y el 2%, y que han sido objeto de cuestionamiento por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires al considerarlas abusivas.

En este contexto, Damián Di Pace enfatiza que el principal desafío para el sector radica en equilibrar la expansión del negocio con la rentabilidad, en un entorno marcado por altos costos logísticos y la presión regulatoria. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro del delivery en Argentina y cómo las empresas podrán adaptarse a un mercado que, aunque en crecimiento, enfrenta serios desafíos económicos y sociales que afectan tanto a los consumidores como a los trabajadores del sector.