El gobierno de Corea del Sur convocó al vicejefe de la Embajada japonesa en Seúl, Hirotaka Matsuo, para manifestar su oposición a un evento que tuvo lugar en la prefectura de Shimane, Japón. Este acto reivindica la soberanía sobre las islas conocidas como Takeshima en territorio japonés y Dokdo en el surcoreano. Según reportes locales, la protesta surcoreana se produjo tras la celebración de una ceremonia anual en la ciudad de Matsue, donde funcionarios y ciudadanos japoneses reafirmaron su postura sobre el archipiélago en cuestión.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur presentó una queja formal en la que enfatizó que estos islotes son parte esencial de su territorio, basándose en argumentos históricos, geográficos y legales. El portavoz del Ministerio, Park Il, hizo un llamado a la diplomacia japonesa para que se detengan este tipo de eventos, reiterando que “Dokdo es parte integral de nuestro territorio”. Esta declaración se produjo después de que la ceremonia mantuviera el mismo formato que en años anteriores, lo que ha generado un creciente descontento en Seúl.
En esta ocasión, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, no asistió al evento ni envió a miembros destacados de su gabinete, delegando la representación en Naoki Furakawa, viceministro fuera del gabinete. Durante su intervención, Furakawa subrayó la complejidad de la disputa territorial, afirmando que “el problema de Takeshima no se resolverá de la noche a la mañana” y destacó la importancia de la cuestión para Japón. La disputa, que se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, ha generado tensiones regionales, con Japón defendiendo su control sobre las islas y Corea del Sur manteniendo una presencia constante desde 1954 con instalaciones de vigilancia.



