Con el inicio del período de sesiones ordinarias, las tensiones entre el peronismo y La Libertad Avanza han cobrado protagonismo en el Senado. Luego de que el partido justicialista optara por no integrar las comisiones durante las sesiones extraordinarias, alegando una distribución injusta de los cargos, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, se comprometió a asegurar una representación equitativa en estos espacios de trabajo. Sin embargo, persiste un clima de desconfianza en la Cámara, bajo la presidencia de Victoria Villarruel, donde la oposición sostiene que el oficialismo no está cumpliendo los acuerdos establecidos.
El peronismo se encuentra en su nivel más bajo de representación en el Senado desde el regreso de la democracia, mientras que La Libertad Avanza, junto a sus aliados, está aprovechando su posición numérica. Una fuente destacada del bloque libertario expresó que, a diferencia de cuando el PJ era mayoría y actuaba con libertad, ahora ellos tienen la sartén por el mango. Esta afirmación fue realizada el día en que se eligieron las nuevas autoridades de la Cámara alta y el interbloque que lidera José Mayans se quedó sin representación en la mesa directiva.
La elección de Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado, en lugar de un representante del bloque de Mayans, que cuenta con 25 senadores, ilustra la estrategia de Bullrich para consolidar su mayoría. A través de la negociación, logró que otros senadores, incluidos los del PRO y la UCR, apoyaran su propuesta, lo que llevó a la designación de Moisés. Este movimiento resalta la fragilidad del PJ en el actual contexto parlamentario, donde la disputa por la composición de las comisiones se convierte en un aspecto crucial de la lucha de poder en el Senado, ya que estas instancias son fundamentales para la elaboración de dictámenes sobre proyectos clave, como la reforma laboral y el presupuesto 2026.



