En un contexto de tensiones crecientes, las comunidades mapuches Vera y Curruhuinca han presentado objeciones a las obras de infraestructura que se llevan a cabo en el centro de esquí Chapelco, ubicado en San Martín de los Andes. Este centro es uno de los destinos turísticos más importantes de la Patagonia argentina y, a pocos días del inicio de la temporada invernal, las disputas sobre el impacto ambiental de las obras han llevado a un estancamiento en el avance de los trabajos. Las comunidades indígenas argumentan que las obras no solo se han iniciado sin la debida consulta previa, sino que también podrían tener repercusiones negativas sobre su entorno y los recursos hídricos de la zona.

El proceso de mejora del cerro Chapelco había sido impulsado por el gobierno de Neuquén, que otorgó la concesión a la empresa Vía Bariloche, conocida por su experiencia en el sector turístico. Durante la gestión del ex gobernador Omar Gutiérrez, se dio lugar a las consultas con las comunidades mapuches, quienes recibieron un canon de aproximadamente $198 millones como reconocimiento de su arraigo en la región. Sin embargo, la actual administración, liderada por Rolando Figueroa, ha visto cómo las tensiones resurgieron una vez que se comenzaron a realizar las obras que afectan directamente a las comunidades.

Uno de los principales puntos de conflicto radica en la construcción de un estacionamiento en la base del cerro, así como la pavimentación de la Ruta Provincial 19, que conecta con la Ruta Nacional 40 y representa el acceso fundamental al centro de esquí. Mientras que el gobierno provincial defiende estas obras como esenciales para mejorar la circulación y fomentar el crecimiento turístico, las comunidades mapuches argumentan que estos trabajos se están llevando a cabo sin el consentimiento adecuado y sin considerar el impacto ambiental.

La lonko Virginia Colipán, representante del lof Curruhuinca, ha dado a conocer que han encargado un estudio de impacto ambiental para evaluar las posibles consecuencias de las obras. En paralelo, la empresa concesionaria Don Otto ha solicitado un informe similar a una consultora especializada, lo que ha llevado al intendente de San Martín de los Andes, Carlos Saloniti, a suspender temporalmente los movimientos de suelo hasta que ambos estudios sean analizados. Esta decisión busca garantizar que se tomen en cuenta las preocupaciones de las comunidades y se cumplan las regulaciones ambientales.

El conflicto ha escalado aún más debido a los informes de las familias que habitan en la zona, quienes han notado un deterioro en la calidad del agua que consumen. Aproximadamente 300 familias han reportado casos de turbidez y la detección de una bacteria en el agua, lo que ha generado alarma y ha sido vinculado por los referentes comunitarios al movimiento de suelos y los cambios hidrológicos provocados por la obra. Este escenario ha llevado a las comunidades a solicitar la creación de una mesa ambiental que permita evaluar el impacto de las obras y definir acciones conjuntas para proteger su territorio.

La renovación de medios de elevación e infraestructura en el centro invernal, que se posiciona como el tercero más importante en la Patagonia, enfrenta así un desafío significativo. A pesar de los planes de modernización, los retrasos han sido constantes y las controversias con las comunidades mapuches añaden un nivel de complejidad a la situación. Este conflicto no solo refleja las tensiones entre desarrollo económico y derechos territoriales, sino que también plantea un interrogante sobre la sostenibilidad de las políticas turísticas en regiones con rica diversidad cultural y ambiental.

A medida que se acercan las fechas clave de la temporada de esquí, el resultado de este enfrentamiento entre el gobierno provincial, las empresas involucradas y las comunidades mapuches será fundamental para determinar no solo el futuro de Chapelco, sino también el modo en que se gestionan las relaciones interétnicas y la protección del ambiente en la Patagonia.