En un movimiento que promete reconfigurar el panorama político argentino, el Gobierno ha presentado un proyecto de ley ante el Congreso que busca eliminar las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO). Este proyecto forma parte de un paquete más amplio que incluye reformas en el financiamiento de partidos políticos y la implementación de la normativa de Ficha Limpia. La propuesta ha generado un renovado impulso en el seno del Partido Justicialista (PJ) que, al percibir la inminente posibilidad de un cambio en las reglas del juego electoral, ha comenzado a trabajar con mayor celeridad en la formación de una nueva coalición opositora en ambas cámaras legislativas.
La eliminación de las PASO ha sido anunciada por Javier Milei, quien, en su afán de simplificar el proceso electoral de 2024, considera que esta medida es necesaria para optimizar los tiempos y recursos de los partidos. Sin embargo, su propuesta ha encendido las alarmas dentro del PJ, que ha comprendido que debe actuar con rapidez para articular una estrategia que le permita captar el apoyo de otros sectores de la oposición. La meta es clara: evitar que la eliminación de las primarias se concrete y que, por ende, se desdibujen las posibilidades de un candidato único que represente las distintas corrientes dentro del justicialismo.
Dentro del PJ, hay un consenso notable sobre la importancia vital de mantener las PASO vigentes en las próximas elecciones. Este mecanismo se considera esencial para resolver las diferencias internas que persisten entre las diversas facciones del partido. En un contexto en el que la discusión política es más horizontal que nunca, la posibilidad de una primaria se erige como el medio más efectivo para reagrupar a antiguos adversarios y forjar un frente unido que pueda enfrentar los desafíos venideros.
De cara a esta coyuntura, figuras clave como Miguel Pichetto, Nicolás Massot y Emilio Monzó están desempeñando un papel crucial en la construcción de esta nueva alianza. Desde distintos sectores del justicialismo, están buscando establecer puentes y diálogos que permitan consolidar una oposición sólida ante la amenaza de la eliminación de las PASO. Este proceso de reagrupamiento es fundamental, dado que el peronismo, al se encontrar fuera del poder central, enfrenta el desafío de unificar posiciones en un momento de fragmentación.
El Gobierno, por su parte, se enfrenta a un camino lleno de obstáculos para lograr la mayoría necesaria que respalde su proyecto. Para llevar a cabo la eliminación de las PASO, requerirá el apoyo de al menos 37 senadores y 129 diputados, lo que implica alcanzar una mayoría absoluta en ambas cámaras. En este sentido, los gobernadores del norte, quienes han sido aliados estratégicos de Milei, jugarán un rol clave en la orientación de la votación y en la búsqueda de consensos dentro de la oposición.
En el ámbito provincial, algunos gobernadores, como Gustavo Sáenz de Salta, ya han manifestado su apoyo a la eliminación de las primarias, mientras que otros, como Raúl Jalil de Catamarca y Osvaldo Jaldo de Tucumán, aún no han tomado una postura definitiva. Sin embargo, la presión interna en sus respectivas provincias y las dinámicas políticas con otros sectores del peronismo podrían influir en sus decisiones. Las figuras políticas locales, como Lucía Corpacci y Juan Manzur, serán cruciales en este proceso de negociación, dado su peso en la estructura del PJ.
Un referente del peronismo en el Senado ha expresado que el Gobierno no tendrá una tarea sencilla en este proceso legislativo, afirmando que actualmente carece del respaldo necesario para avanzar con la eliminación de las PASO. A medida que el debate sobre la reforma política se intensifica, el bloque del PJ, liderado por José Mayans, se muestra firme en su oposición a la propuesta del Gobierno. Lo que se avecina es un extenso tira y afloja en el que se jugará no solo el futuro de las primarias, sino también la configuración del mapa político argentino en los meses venideros.


